6 de septiembre de 2013

¿QUÉ PIENSAS?

(* Mujer pensativa. P. Pruna. 1947.  Realismo. Óleo sobre tela 116 x 88 cm. Colección particular.)

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8.


¿En qué ocupas tu mente?

La instrucción de Dios es perspicua. No tenemos excusas, seamos diligentes para obedecerla y pidamos de Su gracia para lograrlo.

En Filipenses Dios dice que debemos pensar en 

·        Lo verdadero: Lo único verdadero está en Dios (Jn. 14:6; Ef. 4:21) y todo lo que Dios nos ha querido revelar de Él está en Su Palabra, que es la Verdad (Jn. 17:17).

·        Lo honesto: El significado más cercano a la palabra en griego, sería 'digno de respeto'. Hay muchas cosas que nos rodean que son profanas, indignas y a las que les dedicamos varias horas a la semana (no sólo hablo de telenovelas y otros programas de televisión que muestran conductas en franca oposición a los principios bíblicos), si algo NO es admirable ni merece nuestra alabanza no hay que concentrarnos en ello.

·        Lo justo: No de acuerdo a la “justicia” humana, sino de acuerdo a los estándares de Dios, a Su santidad.

·        Lo puro: La inmoralidad no debe tener lugar en nuestro pensamiento. A veces permitimos programas, películas o lecturas que no muestran escenas inmorales explícitas pero las dejan “a la imaginación”, convirtiéndose en una tentación que nos puede llevar a pecar si damos lugar a pensamientos inmorales. ¡Cuidado con tu imaginación! (Mt. 5:28).

·        Lo amable: No nos concentremos en los defectos de las otras personas, tampoco en lo desagradable de nuestras circunstancias. Pongamos nuestra atención en lo amable: lo que tenga bondad y sea agradable.

·         Lo de buen nombre: Es decir, en lo que sea honorable, en lo que tenga buena reputación.


·         Lo que tenga virtud: Esto es, excelencia moral de acuerdo con la santidad de Dios.

·         Lo que merezca elogio: ¿Quién más digno de elogio y alabanza que Dios? Todo lo relacionado con la divinidad es digno de elogio y de nuestra meditación constante.


Meditar en Dios, Sus atributos y Su obra, nos llevará a una actitud de alabanza y gratitud a Él, acrecentará en nosotros el deseo de conocerlo y obedecerlo, y conforme lo hacemos, Su Espíritu nos va transformando más a la imagen de nuestro Señor Jesucristo para Su gloria.

No nos acomodemos al sistema de pensamiento, creencias y valores de éste mundo dominado por Satanás (Rom. 12:2; Co. 4:4). La Biblia nos dice que debemos renovar nuestra mente, y esto lo podemos hacer sin mayor complicación: El Espíritu Santo transforma nuestra mente conforme estudiamos, meditamos y obedecemos Su Palabra (Sal. 119:11; Jn. 17:17).