29 de marzo de 2013

¿PUEDE TU ESPOSO CONFIAR EN TI? (parte 4/4)

(* Retrato de Concepción y Ramón. Mongrell Torrent. 1935. Impresionismo. Óleo sobre tela. Colección particular.)

¿Proteges el buen nombre de tu esposo con tu conducta?


“¡Pobre hombre! Esa mujer lo controla”. He escuchado este tipo comentario con mayor frecuencia de la que quisiera, la segunda parte de la sentencia puede variar, pero siempre es un comentario negativo sobre la esposa.

Cuando no te conduces de acuerdo a tu condición de esposa cristiana, no sólo te afectas a ti misma, también perjudicas a tu esposo; en cambio, la honra y el buen nombre de tu amado se ven beneficiados cuando muestras una conducta conforme a tu estado, no sólo de señora, sino de hija de Dios.

Si te preguntas cómo debe ser la actitud que debes mostrar como hija de Dios casada, te alegrará saber que Dios te la indica claramente:

Que (las ancianas) enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas de su hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada” Tito 2:3.

Como puedes ver, la razón para no portarte como jovencita inexperta no es sólo porque sí, de hecho, va más allá de la honra tu esposo: la Palabra de Dios puede ser blasfemada si como Su hija tu conducta es inapropiada.

Estudia este pasaje, date cuenta de sus implicaciones y de las aplicaciones que tiene en tu vida.

Por ejemplo: Hablando de ser pura ¿qué cambios tienes que hacer en tu relación con el sexo opuesto ahora que estás casada? ¿Es prudente y amable tu forma de hablar? Según este verso, el que tus hijos estén pequeños ¿es una razón válida para tener un hogar descuidado?

Si eres recién casada, la tarea te puede parecer abrumadora, pero no es así, recuerda que no es algo que vayas a lograr en tus fuerzas, será la obra de Dios en ti. Profundiza cada día más tu relación con Él.