18 de enero de 2013

MODELO DE MODESTIA

(* El Rocío. Jean Brull. 1898)

  

Que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia… 1 Timoteo 2:9.


Hay un mensaje con el que el mundo nos bombardea constantemente: La mujer debe ser sexy.

Mientras más corta la falda, más provocativa la blusa, más entallados los pantalones, más atraerás a los chicos y más popular serás con las chicas.

Esto es así porque vivimos en un mundo caído, un mundo que necesita desesperadamente la influencia de los hijos de Dios, no al revés. 

Para ser un factor de cambio en tu sociedad no debes mimetizarte con ella. ¡Deja que tu luz brille! ¡Atrévete a ser diferente! (Mateo 5:16).

No seas la chica que busca desesperadamente aprobación de los demás y basa su valor en cuán aceptada es por las chicas y cuánto atrae a los chicos.  No seas superficial y te contentes con algo tan frágil y pasajero. Dios te creó para algo mucho más importante y trascendente. Aprende enfocarte en lo realmente importante, lo eterno (Colosenses 3:1-3; 1 Samuel 16:7).

Tu valor lo determina que el Dios del Universo te creó a su imagen, conforme a su semejanza, te ha escogido, te ha salvado y quiere conformarte a la imagen de Su Hijo, no a la de la chica de la portada de la revista. (1 Juan 4:10; Efesios 2:5; Romanos 8:29).

Es un enorme privilegio ser una hija de Dios, y también implica gran responsabilidad: Eres representante de Dios en este mundo entonces, que cuando la gente te mire no se tope con algo que la distraiga y aleje de Dios (Esefios 5:3). Puedes vestirte de forma femenina y moderna sin ser provocativa.

¿Está tu forma de vestir siendo de tropiezo para los hermanos?

Sí, yo sé que es responsabilidad de cada hombre guardar su corazón y pensamientos, pero muéstrales amor no haciéndoles difícil esa tarea.

Tal vez piensas que tienes todo el derecho de vestirte como te dé la gana, pero si en verdad eres salva, no te perteneces: Dios te ha comprado por alto precio, ¿Recuerdas? ¡Eso es la redención! y como resultado, ahora Su Espíritu Santo habita en ti, eres Su templo.

 Una mujer cristiana sabe que no se trata de defender los derechos propios, sino de rendirlos amorosamente para la gloria de Dios. 

Y no es porque Dios sea un aguafiestas machista que te quiere quitar toda la diversión, sabes bien que no es así, por eso confía y obedece la instrucción de tu Padre celestial, Él sabe que querer ser la envidia de otras señoritas y despertar en los varones deseo sexual en otro contexto que no sea el matrimonio, sólo te dañará y también a tus hermanos en Cristo (Proverbios 5:1-14).