25 de enero de 2013

PARA ELIMINAR EL OLOR EN FRASCOS

(Naturaleza Muerta. 1922, Vitturi)

Cuando el jabón no es suficiente para eliminar el mal olor en un frasco de vidrio, prueba lo siguiente:


Mete papel periódico hasta la mitad del frasco, añade agua tibia y agita vigorosamente. Saca el papel y enjuaga el recipiente.


Recuerda esterilizarlo si lo vas a usar para guardar comida.

18 de enero de 2013

MODELO DE MODESTIA

(* El Rocío. Jean Brull. 1898)

  

Que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia… 1 Timoteo 2:9.


Hay un mensaje con el que el mundo nos bombardea constantemente: La mujer debe ser sexy.

Mientras más corta la falda, más provocativa la blusa, más entallados los pantalones, más atraerás a los chicos y más popular serás con las chicas.

Esto es así porque vivimos en un mundo caído, un mundo que necesita desesperadamente la influencia de los hijos de Dios, no al revés. 

Para ser un factor de cambio en tu sociedad no debes mimetizarte con ella. ¡Deja que tu luz brille! ¡Atrévete a ser diferente! (Mateo 5:16).

No seas la chica que busca desesperadamente aprobación de los demás y basa su valor en cuán aceptada es por las chicas y cuánto atrae a los chicos.  No seas superficial y te contentes con algo tan frágil y pasajero. Dios te creó para algo mucho más importante y trascendente. Aprende enfocarte en lo realmente importante, lo eterno (Colosenses 3:1-3; 1 Samuel 16:7).

Tu valor lo determina que el Dios del Universo te creó a su imagen, conforme a su semejanza, te ha escogido, te ha salvado y quiere conformarte a la imagen de Su Hijo, no a la de la chica de la portada de la revista. (1 Juan 4:10; Efesios 2:5; Romanos 8:29).

Es un enorme privilegio ser una hija de Dios, y también implica gran responsabilidad: Eres representante de Dios en este mundo entonces, que cuando la gente te mire no se tope con algo que la distraiga y aleje de Dios (Esefios 5:3). Puedes vestirte de forma femenina y moderna sin ser provocativa.

¿Está tu forma de vestir siendo de tropiezo para los hermanos?

Sí, yo sé que es responsabilidad de cada hombre guardar su corazón y pensamientos, pero muéstrales amor no haciéndoles difícil esa tarea.

Tal vez piensas que tienes todo el derecho de vestirte como te dé la gana, pero si en verdad eres salva, no te perteneces: Dios te ha comprado por alto precio, ¿Recuerdas? ¡Eso es la redención! y como resultado, ahora Su Espíritu Santo habita en ti, eres Su templo.

 Una mujer cristiana sabe que no se trata de defender los derechos propios, sino de rendirlos amorosamente para la gloria de Dios. 

Y no es porque Dios sea un aguafiestas machista que te quiere quitar toda la diversión, sabes bien que no es así, por eso confía y obedece la instrucción de tu Padre celestial, Él sabe que querer ser la envidia de otras señoritas y despertar en los varones deseo sexual en otro contexto que no sea el matrimonio, sólo te dañará y también a tus hermanos en Cristo (Proverbios 5:1-14).

11 de enero de 2013

DIFÍCIL POR UNA RAZÓN

(* The wife of Hasdrubal and her children. 1490. Témpera y óleo sobre tabla. 47,1 x 30,6 cm. The National Gallery of art. Washington, USA. Ercole d'Antonio Roberti.)


A continuación leerás una traducción parcial de un artículo de Christina Fox que leí hace poco y que me pareció digno de ser compartido y tomado en cuenta.


SER PADRES ES DIFÍCIL POR UNA RAZÓN

“Cuando mis hijos eran pequeños, no podía entender por qué las cosas no resultaban como deberían. Leí todos los libros a mi alcance; seguí cada método y paso listado en sus páginas; hice cada cosa que me indicaron hacer; pero mis hijos no siempre dormían de la manera en la que los expertos decían que deberían, no aprendieron a usar el asiento entrenador en un día, no estoy convencida de que hayan tenido buenos modales, y no hicieron lo que les decía a la primera.

Puede haber dado vueltas a esos detalles en mi cabeza sin cesar. Cuando los padres buscan criar a sus hijos de manera piadosa ¿cómo puede resultar tan difícil? No obstante, si creo que Dios es soberano, entonces debo creer que Él es soberano incluso sobre todos los retos que tengo con mis hijos. Si ellos tienen un día complicado, se quejaron y no se llevaron bien, no está fuera de Su control.


Refinando y transformando

Mientras solía desesperarme por los patrones de dormir imperfectos de mis hijos, su comportamiento latoso y el fracaso en decir por favor y gracias, ahora me doy cuenta que hay un propósito en todo esto: refinarme. Cada lucha, cada día exhaustivo, cada problema de conducta un una oportunidad para mí de crecer en mi fe.

Dios usa a mis hijos como espejo que me refleja el pecado que no me había percatado que reside en mi corazón. Ciertamente, Él está usando a mis propios hijos para refinarme y transformarme.

La maternidad está barbechando el suelo de mi corazón, eliminando el pecado que me impide crecer en fe. Algunas de las raíces son profundas, y se han enredado en mi corazón. El reto de criar a mis hijos me ha permitido verlas.

El proceso de eliminarlos a veces es doloroso… pero necesario.

Pero así como Dios expone mi pecado de impaciencia e irritabilidad, él también revela su gracia. Cuando respondo con impaciencia, irritabilidad y egoísmo, Él me muestra su paciencia, amabilidad y el amor de Jesús al morir en la cruz por mí.

Una y otra vez el evangelio de la gracia me lleva a la cruz de Cristo. Jesús sabía que yo nunca sería una madre perfecta, sabía que yo no respondería con amor y gracia a cada momento. Él sabía que tendría días en los que yo fallaría. Y por eso vino. En la cruz Él sufrió por cada vez que soy impaciente, por cada vez que fallo en enseñar y entrenar a mis hijos, y por cada vez que no los amo como él los ama.


Difícil por una razón

La maternidad es difícil. Pero como he aprendido, es difícil por una razón: Dios está quitando la maleza y barbechando el suelo de nuestros corazones para hacernos más como Cristo. Un glorioso día su obra se completará, y veremos el asombroso resultado de su obra de refinamiento en nosotros. La limpieza de nuestro corazón habrá terminado y ya no habrá más pecado.

Que todas nosotras que somos madres, abracemos los retos de la maternidad, sabiendo que cada momento de frustración es una oportunidad para crecer.”


Traducido y adaptado del artículo Parenting is hard for a reason. Publicado en la página de TGC. El 8 de noviembre de 2012.



4 de enero de 2013

COMENZANDO BIEN EL AÑO

(* Sin título. Rafael de Penagos. 1942. Acuarela y gouache cobre cartón. 51 x 38 cm. Fundación Cultural Mapfre Vida.)



“Porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura”. 1 Timoteo 4:8.

Este pasaje viene muy a propósito al comenzar el año, porque cada 1 de enero se siente como una nueva oportunidad para comenzar de nuevo (en lo personal, creo que cada día trae consigo esa oportunidad). El caso es que ya sea por este sentimiento de renovación o porque se comienzan a sentir las consecuencias de la falta de dominio propio durante la temporada decembrina, mucha gente presenta una inusual buena disposición para comenzar una rutina de ejercicio que la ayude a bajar de peso.

Creo que ese propósito en sí mismo no es ni bueno ni malo, pero nuestra motivación para hacerlo sí es algo digno de considerar.

Como ya lo he mencionado antes, dado nuestro estilo de vida sedentario, una rutina apropiada de ejercicio suple la actividad física que deberías de tener como parte de nuestras actividades diarias, como en los tiempos antiguos, en los que caminaban distancias considerables a falta de vehículos automotores y la mayoría de las actividades (lavar la ropa, llevar a casa agua del pozo, cocinar, hornear, etc.) requería un esfuerzo físico notable.

Pablo no dice que ejercitarse sea una total pérdida de tiempo, de hecho, tiene algún valor, ya que junto con una buena alimentación, nos ayuda a mantenernos saludables y nos da fuerza y energía para servir al Señor, para Su gloria y Su propósito.

Ahora bien, así como los primeros días de enero nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de ejercitarnos y lo queremos comenzar a hacer con entusiasmo, ¡cuánto más debemos sentir entusiasmo y necesidad de Dios! 

Es infinitamente más importante ejercitarnos en la piedad y crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor, pues al fin de cuentas, nuestro cuerpo se va a deteriorar, pero nuestro hombre interno se irá renovando cada día (2 Corintios 4:16).

¿Qué nutre y fortalece a nuestro hombre interior? Las disciplinas espirituales: Oración, lectura, estudio, meditación y obediencia de la Palabra de Dios.


Que este año sigamos creciendo en la gracia y conocimiento de nuestro Señor.