5 de octubre de 2012

PREGUNTAS MANIPULADORAS

(Malhumor. 1871, Edgar Degas)

A veces nuestras malas actitudes nos llevan a hacer preguntas manipuladoras, con la intención de hacer sentir culpable a nuestro esposo y, para rematar, las hacemos en tono de reclamo.

Cuando alguna actitud de nuestro esposo nos moleste no abramos la boca precipitadamente.

Recuerda: NO ERES EL ESPÍRITU SANTO PERSONAL DE TU ESPOSO.

Si hay algo que en verdad creamos que debe de cambiar en él, doblemos nuestras rodillas y recurramosmos a quien es el único capaz de producir un cambio positivo y permanente en el carácter de nuestro amado: DIOS. Él nos puede mostrar cuál es nuestro papel en la obra que Él está haciendo en la vida de nuestro amado y cómo ser de edificación para él.

Dios no puede ser burlado, lo que sembremos en la carne, también lo segaremos así. Por eso, si nos dejamos llevar por la carne y hacemos preguntas para hacer sentir mal a nuestro esposo, no nos extrañemos que los resultado de esas artimañas sean negativos.

Para darnos una idea de la clase de preguntas manipuladoras que debemos evitar y de sus posibles consecuencias te comparto estos ejemplos:


1. "¿No te sientes culpable por gastar tanto dinero en eso?"

Al hacerlo, estás poniendo en duda la capacidad de tu esposo para decidir sabiamente. Es mejor plantearle opciones a inculcarle culpa.
 

2. "¿Cómo puedes pensar que es la voluntad de Dios que trabajes en ese lugar en el que no puedes venir a comer todos los días a casa?"

Frecuente reclamo de la mujer recién casada. Evítalo porque cuestiona la relación de tu esposo con Dios y no valora su esfuerzo para proveer. No es malo añorar su compañía pero debes aprender a depender de Dios y entonces orar para que, en Su tiempo, Él provea un trabajo que le dé a tu esposo la oportunidad de pasar suficiente tiempo contigo. Cuando plantees tu sentir, procura hacerlo de manera que él se sienta más amado que cuestionado.
 

3. "¿No te sientes mal con Dios por estar haciendo eso?"

La tarea de convencer de pecado no es tuya, es del Espíritu Santo. Si presionas a tu esposo de ésta manera, lo puedes llevar a un punto de frustración. Debes estar en contra del pecado, pero no en contra de tu esposo.
 

4. "¿Por qué no tomas tu lugar como líder espiritual de esta casa?"

El hecho de que hagas esta pregunta te debe llevar a analizar si realmente le estás dando ese lugar a tu esposo. Tal vez él se siente hipócrita por enseñar algo que él mismo no practica. Recuerda que los grandes hombre de la Biblia no siempre tomaban el liderazgo delegado por Dios por iniciativa propia. Tuvieron un proceso de parte de Dios. Ora para que sea Dios y no tú quien obre en la vida de tu esposo para que llegue a ser el hombre que Él quiere que sea. Sólo de este modo el cambio será genuino y permanente.
 

5. "¿Por qué no pasas más tiempo con los niños?"

Y cuando lo hacía ¿No interferías? ¿No hacías comentarios como ¡Ay su papá! Qué no sabe que no deben de comer esto, de hacer aquello o de jugar así? Tal vez tus hijos ya ven a su padre con los mismos ojos inquisidores tuyos.
 

6. "¿Cómo quieres que tenga relaciones (sexuales) contigo cuando no hay una intimidad más espiritual?"

Adelánte, acaba con su hombría pero luego no te quejes. Puedes alentar la unión espiritual de otra manera pero nunca alejándolo físicamente.
 

7. "¿Por qué no quieres ir a la iglesia? ¿Es que no quieres aprender de Dios? ¿No ves que eres un mal ejemplo para los niños?"

¿Así o más chantajista?

Creo que todas hemos hecho preguntas manipuladoras, pero no nos sintamos condenadas, por el contrario, demos gracias a Dios por su perdón y su fidelidad al trabajar en nosotras día a día transformándonos para Su gloria.

Sigamos creciendo en la gracia y conocimiento de nuestro Señor, y seamos la ayuda idónea que nuestro varón necesita.

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