21 de septiembre de 2012

SU PRESENCIA

(* El Rocío. Jean Brull. 1898)



"¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?" Sal. 139:7.


Escribo esto mientras mi amado está de viaje y lo extraño como nunca. 

Quiero compartir con ustedes que gracias a Dios, tengo un esposo compresivo que me ofreció pagar el boleto de avión para irme estos días con mis padres o para que una de mis hermanas viniera a hacerme compañía, pero sé que sería un gasto que en estos momentos es mejor evitar, por eso, gracias a Dios me encuentro en casa, con tiempo para escribir, leer y aprovechar el tiempo en actividades que no suelen tener espacio en mi horario, y todo eso sin sentirme sola porque sé que mi amado Padre celestial está siempre conmigo.

Déjame contarte que durante nuestros primeros años de matrimonio, vivíamos en una ciudad algo caótica, por lo que mi amado se iba a trabajar desde temprano y no lo veía hasta su regreso 10 o 12 horas después. Pedirle que viniera a comer a casa no era opción, pues sólo se hubiera sentido presionado ya que factores como la distancia y la carga de trabajo lo hacían imposible. Así que tenía dos opciones: 1) Sentirme abandonada y solitaria o 2) Pedirle a Dios pudiera vivir de acuerdo con lo que decía Su Palabra de que Él estaba conmigo en todo momento.


Tal vez tú estás pasando por algo similar, ya sea porque tu esposo está de viaje o por que su ritmo de trabajo impida que llegue a comer a casa, en cualquier caso, que la sensación de soledad, no te agobie ni te lleve a tomar acciones imprudentes. Pide a Dios que la verdad bíblica de que tu Padre celestial está contigo sea una realidad en tu vida.

Tú y yo, como hijas de Dios nunca estamos solas. La presencia de Dios es una verdad que fortalece y conforta.

Y ¿sabes? la certeza de la presencia de Dios no sólo es alentadora, también es disuasiva. 

Saber de que Dios está ahí, contigo, en este instante, te impedirá caer en el ocio o hacer actividades poco edificantes. 

Recuerdo que alguien definió el temor de Dios como la conciencia de su presencia con nosotros en todo momento.

En esta mañana, es mi oración que la realidad de que Dios está con nosotras sea más que sólo un concepto de los que se aprenden en las reuniones de iglesia y que sea una verdad que vivamos día a día.

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