3 de agosto de 2012

AUNQUE NO TODO SEA COLOR DE ROSA

(* Las cuatro estaciones Primavera. François Boucher.)


Por más felices y satisfechas que nos encontremos en nuestro matrimonio, sabemos que no todo es color de rosa. En todo matrimonio hay momentos en que alguno de los dos (o ambos) se siente enojado, triste o simplemente cansado por las actividades del día, y reacciona poco amoroso, incluso irritable con su pareja. El cómo enfrentemos esas pequeñas crisis hará la diferencia entre victimizarnos y amargarnos guardando rencor o crecer al obedecer Su Palabra.

Lo que aplica en las circunstancias adversas de nuestra vida, también lo hace en la relación conyugal: Todo nos sirve para bien, porque todo puede ser usado por Dios para formar nuestro carácter más como el de Cristo y cumplir Su propósito en nosotras.

Por ejemplo:

Pensemos en una esposa que tuvo la oportunidad de ejercitar el perdón, el respeto y la paciencia:

En la práctica, el perdón implicó no asumir ofensas y, por otro lado, procurar ser la primera en pedirlo; el respeto fue necesario para debatir un punto sin calificar, herir, ni hacer sentir menos a su esposo y por último, requirió  paciencia para esperar con buen ánimo el momento oportuno para hablar.

Es importante conocer lo que Dios dice en su Palabra y aplicarlo, pues nos ayuda a enfrentar situaciones cotidianas con éxito.

Concretando: El matrimonio es, entre otras cosas, un medio que Dios usa para que sigamos creciendo a la estatura de Cristo, al desarrollar en nosotros un carácter como el de Él.