4 de mayo de 2012

UNA ESPOSA LEAL


(* Baile en la ciudad. Impresionismo. 1883. óleo sobre lienzo. 180x90 cm. Museo de Orsay. Paris, Francia. Pierre Auguste Renoir)


“Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas” Eclesiastés 5:5.

Cada relación importante en nuestra vida demanda lealtad; un matrimonio en el que no la hay no perdurará.

La lealtad conyugal es el lazo que te une a tu marido para estar a su lado, apoyarlo y defenderlo aunque esto implique un sacrificio de tu parte.

¿Recuerdas los votos que hacemos al contraer matrimonio? Nos comprometemos amar y respetar a nuestro esposo “en la riqueza y la pobreza, salud y enfermedad hasta que la muerte nos separe” Entonces ¿Por qué hay quien hace a espaldas de su esposo cosas con las que él no está de acuerdo o le llama a sus amigas con el fin de exponer las faltas de su marido? ¿Por qué una mujer opta por salir corriendo a casa de sus padres tras una discusión de pareja? La razón puede ser la falta de lealtad: La falta de compromiso para mantener sus votos matrimoniales.

Y es que mantener dichos votos no es fácil. Creo que no hay mujer que durante su primer año de matrimonio no haya pasado al menos por una crisis en el área financiera, de salud o en la relación con su marido; por eso es necesario ampliar nuestra visión más allá de nuestras circunstancias y, como dice Pablo: “poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3:2-3), dejar de auto compadecernos y ver las dificultades como oportunidades para acercarnos más a Dios, confiando en Su amor y soberanía y, así, firmes, con los ojos puestos en Cristo, el autor y consumador de nuestra fe, permanecer con nuestro hombre siendo su ayuda idónea.

¿Cómo saber si estamos siendo leales a nuestro esposo? Creo que eso cada una de nosotras lo sabe bien, pero de todos modos nos puede ayudar cuestionarnos lo siguiente:

- ¿Cuido el buen nombre de mi esposo? Por ejemplo: Cuando sale en la conversación ¿Hablo bien de él?

- ¿Tengo el compromiso de apoyarlo para su éxito?

- ¿Estoy dispuesta a mantener mis votos matrimoniales aunque requiera sacrificio de mi parte?

Ya sé que puedes pensar “¿Pero qué hay de la falta de lealtad de él hacia mí?” Insisto: Pon la mira en las cosas de arriba. Haz lo que a ti te toca, de lo que tú eres responsable; después de todo, la forma más segura de inspirar lealtad en los demás es demostrando lealtad hacia ellos.