25 de noviembre de 2011

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE (segunda parte)

(* La boda de Sir Tristan. Simbolismo. Edward Burn Jones.)


NO ES ARROGANTE- No se cree superior a los otros.
Una señal inequívoca de que nos falta desarrollar esta característica del amor es cuando nos cuesta aceptar con buena actitud que estamos equivocadas. Filipenses 2:3.
¿Qué tan fácil reconoces ante tu esposo cuando te equivocas?
Seamos humildes y reconozcamos nuestra total dependencia de Dios.

NO SE PORTA INDECOROSAMENTE- No busca llamar la atención.
Evita despertar deseos sensuales en otro que no sea tu amado, no seas de tropiezo. 1Timoteo 2:9.
¿Te comportas sin pensar en cómo afectarás a tu marido?
Pidamos por sabiduría para no dañar ni incomodar a nuestro esposo.

NO BUSCA LO SUYO- No busca hacer las cosas a su manera o para su propio placer y beneficio.
Busca hacer la voluntad de Dios cueste lo que te cueste.
¿Ves el servicio a tu esposo como servicio a Dios?
Aprendamos a decir NO a actividades que nos impidan cumplir con nuestros deberes y prioridades.

NO SE IRRITA- Domina la ira.
Sé la primera en perdonar y procurar solucionar el conflicto. Efesios 4:26.
¿Das una respuesta amable cuando tu esposo te habla enojado?
Seamos amables y respetemos a nuestro esposo. Recuerda lo que dice el proverbio: "la respuesta amable aplaca la ira".

NO TOMA EN CUENTA EL MAL RECIBIDO- Sabe guardar su corazón.
Lleva tus pensamientos cautivos a la obediencia a Cristo. Filipenses 4:8.
¿En qué piensas cuando tu esposo te ofendió?
En una discusión no nos pongamos "históricas" y saquemos a relucir el pasado de nuestro esposo ni las cosas que ya hemos perdonado.

NO SE GOZA EN LA INJUSTICIA MAS SE GOZA EN LA VERDAD- No se alegra con la injusticia aunque ésta le beneficie. Basa sus juicios en la Palabra de Dios.
Basa tu vida en la Biblia. Juan 17:17.
¿Lees, meditas y memorizas la Palabra de Dios?
Conozcamos más y más la Verdad y compartámosla y vivámosla con nuestro amado.

Esta clase de amor, todo lo cree, todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta... nunca deja de ser porque es la clase de amor que sólo Dios puede producir en nosotras.