18 de noviembre de 2011

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE (1/3)

(* La boda de Sir Tristan. Simbolismo. Edward Burn Jones.)

Hace poco escuché en el noticiario la sugerencia de modificar los contratos matrimoniales para que, en vez de durar toda la vida, tuvieran vigencia de dos años y que al cabo de este tiempo, los renovara quien quisiera.

La razón es que el amor “hasta que la muerte nos separe” se ve como algo utópico, algo que, si antes funcionaba, era porque la gente vivía menos. ¡Vaya engaño! 

Lo cierto es que el amor para toda la vida es posible porque no está basado en un sentimiento, sino en un pacto, hecho ante Dios.

Analicemos las características del amor según la Biblia (1 Corintios 13:4-8) y de paso evaluemos si es la clase de amor que le estamos dando a nuestro cónyuge.


EL AMOR ES…

PACIENTE - Acepta las pruebas y padecimientos como oportunidades para formar el carácter.
¿Quieres ver un ejemplo contrario a este amor? Ve a la esposa de Job.
Cuando decidimos confiar en que Dios tiene cada aspecto de nuestra vida en Sus manos, podemos ser pacientes en medio de las dificultades y buscar Su dirección para superar cada adversidad. Santiago 1:2-4.

BONDADOSO - Se enfoca en las necesidades, no en las faltas de los demás.
Dorcas es un buen ejemplo de esta característica del amor, Hechos 3:36. Busca dar en vez de recibir.
¿Nos gozamos cuando tenemos oportunidad de dar a nuestro cónyuge o nos representa una carga?
Pidámosle a Dios que nos haga sensibles a las necesidades de nuestro amado.

NO ES ENVIDIOSO - Muestra gratitud y contentamiento.
Pon la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra. Colosenses 3:1-4.
¿Expresas tu aprecio por lo que Dios te da a través de la provisión de tu marido?
Aprendamos a gozarnos con lo que tenemos y valorar lo que el dinero no puede comprar: familia, salud, comunión con Dios.



CONTINUARÁ...