29 de julio de 2011

USO DE LA SERVILLETA

(* Dinner by lampliht. 1899. Óleo sobre lienzo. 57 x 89.5 cm. Museo de Orsay. Paris, Francia. Felix Vallotton.)


Ahora que somos adultas entendemos cuánta razón tenían nuestros padres al insistir en que supiéramos comportarnos en la mesa. 

La razón no es la pedantería ni presunción, esas actitudes son del todo reprobables para una cristiana; la motivación para nosotras es el amor al prójimo, procurar que el momento de convivencia sea grato para nuestros acompañantes. 

Saber usar la servilleta en la mesa es un detalle de urbanidad importante, pero no siempre se comprende que ésta no es un pañuelo y por lo tanto se cometen algunos errores muy notorios en su uso, como limpiarse el sudor con ella.

La servilleta se coloca del lado izquierdo del plato, o sobre éste; nunca dentro de la copa o vaso.

La manera correcta de doblar la servilleta es en forma rectangular o triangular. Los pliegues o figuras son para ocasiones informales, es mejor evitarlos, no olvidemos que la sencillez es la base de la elegancia.

El comenzar el servicio, se desdobla de una manera discreta, sin sacudirla, para colocarla sobre las piernas, nunca se ata al cuello.

Las servilletas grandes se pueden usar dobladas.

La servilleta se usa para limpiarnos los labios antes y después de beber, así como para deshacernos de algún rastro de comida en la cara. Cualquier otro uso, es indebido.

Si es necesario levantarnos y al terminar de comer, la servilleta se debe dejar del lado derecho del plato de manera casual, es decir, sin doblarla como si no se hubiera usado. Si hay un área muy manchada, se procurará que dicha mancha no quede a la vista.

Los anillos para servilletas sólo se usan en ocasiones informales.

Si eres tú quien la anfitriona y sabes que tus invitados pueden sentirse incómodos por no saber usar las servilletas de tela, recuerda: La regla del amor están sobre las reglas de urbanidad así que lo mejor será no usarlas.

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