11 de marzo de 2011

COMO REBECA

( * Bartolomé Esteban Murillo, Rebeca y Eliécer, óleo sobre lienzo, 107x171. Museo del Prado, Madrid. Corriente Barroco.)

Hay señoritas cristianas que no piensan casarse; pero en la mayoría de los casos, las hijas de Dios solteras con quienes he tenido la oportunidad de conversar desean, o al menos contemplan, la posibilidad de contraer matrimonio.

Si ese es tu caso, lo más seguro es que esperas un varón maduro, responsable, solvente, pero sobretodo, que conozca a Dios, lo ame y le sirva, todo eso está muy bien, ¡qué bueno que desees esas características en tu pareja! pero, ¿te has preguntado cuáles verá él en ti? Porque un hombre con esas cualidades, seguramente estará orando por una mujer con importantes virtudes espirituales, ¿las estás desarrollando?

Veamos algunas lecciones que podemos aprender del caso de Rebeca, quien se convirtió en esposa de Isaac. Podemos leer su historia en Génesis 24.

1) Rebeca tenía una buena actitud para con sus padres. Esto es importante porque si no los sabes respetar a ellos ¿qué te hace pensar que serás capaz de respetar a tu esposo? Y como sabes, el respeto es un elemento indispensable en el matrimonio.

2) Rebeca no estaba inactiva esperando por su 'príncipe azul' (v 15-16). De hecho, cuando el sirviente de Abraham la conoció, Rebeca estaba haciendo una de sus tareas cotidianas: ir por agua al pozo. ¿Estás haciendo las tareas que te corresponden en esta etapa de tu vida?

3) Rebeca había cultivado buenas cualidades de carácter (v 17-20). El que le diera de beber a los camellos del siervo de Abraham expone una actitud de servicio, diligencia, bondad, abnegación y esfuerzo. Nota que él no se lo pidió, ¡ella se ofreció a hacerlo! ¿Has visto cuánta agua toma un camello?... ¡Y ese hombre llevaba diez!

6) Rebeca estaba lista para dejar a su padre y su madre e ir con su esposo (v 55-58). Tenía la madurez para no depender de sus padres en lo físico ni en lo emocional, y estaba lista para convertirse en una sola carne con su esposo.

7) Rebeca había aprendido a comportarse. Mostró su prudencia y modestia al cubrirse cuando Isaac se acercó. Un varón de Dios, no necesitará que te exhibas para notar la bella obra de Dios en ti. Si un hombre se fija en mujeres que muestran más de lo que la modestia permite, no es el indicado para una hija de Dios.

Así que, preciosa señorita, sigue disfrutando de las oportunidades de esta etapa de tu vida y siempre busca continuar creciendo en la gracia y conocimiento de nuestro Señor.

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