1 de octubre de 2010

LA BENDICIÓN DE SER SOLTERA

(* On the heights. 1909, Curran)


"La mujer que no está casada y la doncella se preocupan por las cosas del Señor, para ser santas, tanto en cuerpo como en espíritu" 1 Corintios 7:34.

La sociedad presiona en cada etapa de la vida: “¿Cuándo te graduarás?" "¿Cuándo comenzarás a trabajar?”, “¿Cuándo te casas?”, “Y… ¿para cuándo los hijos?”, “Como que ya le hace falta un hermanito al bebé ¿no?”, “¿Ya pensaste en qué escuela meterlos?”, “Mejor comienza a ahorrar para su fiesta de 15 años”, “Diles que ya quieres nietos”... Y así se nos puede ir la vida, decidiendo con base en las expectativas de los demás.


Si eres una mujer soltera, lo más seguro es que habrás sentido este tipo de presión, y por eso quiero dedicar un momento para decirte que cada etapa de la vida tiene bendiciones muy particulares que no podrás disfrutar en otra circunstancia. En cada etapa Dios está en control y tiene un propósito, así que si eres soltera, ¡disfrútalo! y sobre todo glorifica a Dios.

En la vida de una soltera, -como de cualquier mujer-, la pregunta que merece ser contestada no es “¿Cuándo llegará mi príncipe azul a rescatarme de mi condición actual?” sino “¿Estoy haciendo lo que debo hacer en este momento de mi vida para cumplir el propósito de Dios y que Él sea glorificado?”

Ahora que estás soltera tienes la gran oportunidad de enfocarte en las cosas de nuestro Señor: Puedes servirle sin tener preocupaciones como las que trae el tener pareja.

No estoy diciendo que debes de huir de los varones, sino que no te debes afanar por tener uno a tu lado esperando que te haga feliz.

Si crees que el matrimonio te dará un sentido permanente de satisfacción, te aviso: NO será así. Ningún estado civil puede darte el gozo y la paz que son fruto del Espíritu. Sólo nuestro Señor puede satisfacerte y nunca fallarte. Busca tu plenitud en Él, de tal modo que si llegas al matrimonio, sea para continuar haciendo Su voluntad y juntos, tu esposo y tú, ser un instrumento de Dios para la mutua santificación y para crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor para Su gloria.

Así que, por favor, no te afanes tratando de conseguir marido con artimañas propias de mujeres que no conocen o no confían en Dios, recuerda que Él sabe lo que es mejor para ti y tiene todo en control: ¡Es Dios! Si hay alguien en quien puedes confiar es en Él.

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