23 de julio de 2010

LA BENDICIÓN DEL PLACER SEXUAL EN EL MATRIMONIO

(* El Beso. 1908, Klimt)


“Tener relacione sexuales fue el pecado original” Esa, lo creas o no, fue la razón que dio una mujer para evitar en lo posible la intimidad sexual con su marido.


¡Qué engaño! Pero hay más “razones” que se dan para evitar el encuentro sexual: “Él primero debe de buscar nuestra unidad espiritual para que luego yo le pueda responder en lo carnal”; “Me avergüenzo de mi cuerpo”; y no olvidemos la clásica: “Me duele la cabeza”.

¿Sabes? Las relaciones sexuales en el matrimonio son parte del hermoso plan de Dios para los esposos. Gn. 2:24-25. Dios pensó en ellas como medio para procrear, Gn. 1:27-28; como protección para la tentación sexual fuera del matrimonio, 1 Co. 7:5; y también como fuente de placer, Pr. 5:15-19.

El placer sexual en el matrimonio no es sucio y, definitivamente, no es pecado; por el contrario, es un regalo de Dios, es un derecho de ambos en el matrimonio, es parte de la voluntad de Dios y por eso puedes pedirle que te ayude para llevarla a cabo con gozo y libertad.

Aprendamos a deleitarnos en la intimidad; a dar y recibir placer. En el libro de Cantar de los cantares encontramos muy buenas ilustraciones al respecto y hay buenos libros cristianos que también nos pueden orientar (te recomiendo el libro “El acto matrimonial” de Tim y Beverly LaHaye, ed. CLIE).

Siéntete libre de expresar tu amor hacia tu amado, buscar satisfacerlo y comunicarle cómo satisfacerte.

Estas son algunas ideas que pueden ayudar a mejorar la relación íntima en el matrimonio

1. Habla con tu esposo con seriedad y amor sobre este tema. De cómo te puede ayudar y cómo se pueden agradar mutuamente.

2. Luce atractiva para tu esposo. Que te encuentre aseada y arreglada. Caminar a buen paso 30 minutos diarios te puede ayudar para estar en buena condición de salud y tener buen ánimo.

3. Crea un ambiente agradable. Una rica cena, velas, perfume, música o una linda lencería pueden ser útiles.

4. Haz un tiempo en tu agenda. Si eres de las mujeres que termina muerta de cansancio por la noche, trata de programar días para la intimidad conyugal y en ellos toma un tiempo antes para descansar o relajarte.

5. Acuéstense a la misma hora. En la medida de lo posible, está disponible para él.

Sé que hay casos complicados cuando el esposo tiene problemas o pecados en ésta área. Recuerda que Dios ha provisto a pastores y consejeros preparados para ayudarte, acude a ellos.

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