30 de julio de 2010

¿CÓMO CONGELAR ALIMENTOS? Parte I: FRUTA

(* Fruit displayed on a stand. Gustave Callaboitte, 1882).

No acostumbro picar ni congelar con anticipación lo que consumirá mi familia. Aunque invierta más tiempo, prefiero preparar día a día el alimento que consumiremos con el fin de preservar la mayor cantidad posible de sus nutrientes. Así que no tomes esto como una recomendación de mi parte a picar y congelar los alimentos con antelación para ahorrar tiempo. Como ya he mencionado, lo práctico no es siempre lo mejor.


Pero hay algunas semanas del año en las que por visitas familiares, viajes u otros acontecimientos, tenemos menos tiempo para preparar una rica y nutritiva comida. Como estoy segura que todas hemos tenido y tendremos días así, aquí les comparto cómo congelar algunos alimentos.

Todo alimento debe ser congelado ya frío y a una temperatura inferior a -18 º C.

¿CÓMO CONGELAR LA FRUTA?

La ventaja de congelar la fruta es que la podemos disfrutar durante todo el año. Si bien al descongelarla perderá nutrientes y cambiará su consistencia, la podremos usar para cumplir un antojo o preparar un delicioso postre.

Comencemos por escoger las frutas lo más frescas posibles y sin magullar. Te recomiendo los tianguis orgánicos locales donde se vendes productos recién cosechados.

Si el traslado del lugar de la compra tu hogar es largo, procura llevar contigo una hielera para conservarlas lo más frescas posibles.

La limpieza también es fundamental, debe hacerse a conciencia y con agua fría (sí, para seguir conservando su frescura). Pela y quita todas las semillas.

Para congelar las frutas pequeñas como higos, fresas o cerezas, sin que se peguen entre sí, colócalas separadas en una superficie plana cubierta con papel encerado, mételas al congelador hasta que endurezcan y almacénalas en bolsas para congelar.

Hay frutas como las manzanas o duraznos que se oxida con facilidad, en estos casos puedes congelarlas como puré o en almíbar: Mezcla 4 tazas de agua con una de azúcar y lleva al fuego. Deja hervir unos minutos para formar un jugo suave. Deja enfriar, luego y acomoda una porción de fruta en un recipiente de vidrio previamente esterilizado y cubre con el almíbar.

El azúcar también nos sirve a la hora de congelar la fruta pues absorbe las encimas que la hacen madurar, la puedes usar por ejemplo con higos o ananá, sólo pela, corta en rodajas y espolvorea con azúcar, pre congela y luego embolsa.

La mayoría de las frutas pueden consumirse en un máximo de 6 a 8 meses. Lo mejor es descongelarlas en el refrigerador.

23 de julio de 2010

LA BENDICIÓN DEL PLACER SEXUAL EN EL MATRIMONIO

(* El Beso. 1908, Klimt)


“Tener relacione sexuales fue el pecado original” Esa, lo creas o no, fue la razón que dio una mujer para evitar en lo posible la intimidad sexual con su marido.


¡Qué engaño! Pero hay más “razones” que se dan para evitar el encuentro sexual: “Él primero debe de buscar nuestra unidad espiritual para que luego yo le pueda responder en lo carnal”; “Me avergüenzo de mi cuerpo”; y no olvidemos la clásica: “Me duele la cabeza”.

¿Sabes? Las relaciones sexuales en el matrimonio son parte del hermoso plan de Dios para los esposos. Gn. 2:24-25. Dios pensó en ellas como medio para procrear, Gn. 1:27-28; como protección para la tentación sexual fuera del matrimonio, 1 Co. 7:5; y también como fuente de placer, Pr. 5:15-19.

El placer sexual en el matrimonio no es sucio y, definitivamente, no es pecado; por el contrario, es un regalo de Dios, es un derecho de ambos en el matrimonio, es parte de la voluntad de Dios y por eso puedes pedirle que te ayude para llevarla a cabo con gozo y libertad.

Aprendamos a deleitarnos en la intimidad; a dar y recibir placer. En el libro de Cantar de los cantares encontramos muy buenas ilustraciones al respecto y hay buenos libros cristianos que también nos pueden orientar (te recomiendo el libro “El acto matrimonial” de Tim y Beverly LaHaye, ed. CLIE).

Siéntete libre de expresar tu amor hacia tu amado, buscar satisfacerlo y comunicarle cómo satisfacerte.

Estas son algunas ideas que pueden ayudar a mejorar la relación íntima en el matrimonio

1. Habla con tu esposo con seriedad y amor sobre este tema. De cómo te puede ayudar y cómo se pueden agradar mutuamente.

2. Luce atractiva para tu esposo. Que te encuentre aseada y arreglada. Caminar a buen paso 30 minutos diarios te puede ayudar para estar en buena condición de salud y tener buen ánimo.

3. Crea un ambiente agradable. Una rica cena, velas, perfume, música o una linda lencería pueden ser útiles.

4. Haz un tiempo en tu agenda. Si eres de las mujeres que termina muerta de cansancio por la noche, trata de programar días para la intimidad conyugal y en ellos toma un tiempo antes para descansar o relajarte.

5. Acuéstense a la misma hora. En la medida de lo posible, está disponible para él.

Sé que hay casos complicados cuando el esposo tiene problemas o pecados en ésta área. Recuerda que Dios ha provisto a pastores y consejeros preparados para ayudarte, acude a ellos.

16 de julio de 2010

¿DELGADA = SALUDABLE?


(Sin Título, 1942. Rafael de Penagos)



Estar delgada NO es sinónimo de estar saludable.

Si comes grasa, azúcares o carbohidratos en exceso o tienes una vida sedentaria, no importa que estés en tu peso, lo más probable es que estés acumulando grasa aunque no se te note.

Las personas delgadas pero con malos hábitos alimenticios, pueden acumular la grasa alrededor de órganos vitales como el corazón, hígado y páncreas. Esto es grave ya que aumenta el riesgo de enfermedades coronarias, cáncer y diabetes.

Todas las personas que tienen malos hábitos alimenticios e inactividad física tienen riesgo de desarrollar enfermedades como las mencionadas anteriormente sin importar si son delgadas o no.

Si estás delgada como consecuencia de una alimentación balanceada y actividad física ¡Felicidades! De no ser así, no te confíes, acude con un profesional de la salud que te puede decir dónde estás acumulando la grasa así como checar tus niveles de glucosa y triglicéridos, y comienza a cambiar tu estilo de vida. 

Recuerda no se trata sólo de cómo nos vemos sino de ser responsables en el cuidado de nuestra salud para estar en las mejores condiciones posibles para servir a nuestro Señor, ¡no nos pertenecemos!

9 de julio de 2010

MANUALIDADES PARA NIÑOS

(* Dos niños en una playa.1904, Joaquín Sorolla)

Ya se acercan las vacaciones, muchas de ustedes saldrán con su familia a la playa, al campo, o estarán en casa conviviendo con sus hijos.


Bien, casi en cualquier lugar en el que estarán habrá piedras. Sí, pequeñas y lindas piedras que tú y tus hijos podrán recoger y usar a su regreso para hacer algunas de las originales manualidades que te sugieren en la siguiente página y con las que tú y tus hijos seguramente pasarán un buen tiempo:

http://www.marthastewart.com/photogallery/rock-crafts

Además de las manualidades con piedras, encontrarás muchas otras para hacer y tener la oportunidad de convivir y divertirte con tus pequeños este verano.

2 de julio de 2010

DILEMA DE UNA MADRE: Trabajar o no trabajar

(*La primera caricia del bebé. Mary Cassatt, 1890)

"Que enseñen a las mujeres jóvenes a... amar a sus hijos." Tito 2:4.

Las costumbres de la sociedad y las instrucciones de Dios para nosotras, sus hijas, no van siempre en la misma dirección; pero sabemos que la Palabra de Dios es la Verdad, y que al obedecerla estamos haciendo la voluntad de Nuestro Amado Padre, quien quiere lo mejor para nosotras.

Una de las corrientes con más aceptación en nuestra sociedad antepone el desarrollo profesional de una mujer a su papel de madre.

Así, encontramos a una mujer que después de horas fuera de casa, llega tratando de compensar a su hijo por el tiempo que estuvo ausente; tiempo que, por cierto, fue ella quien lo decidió invertir en actividades a las que obviamente les da más valor; pero los niños necesitan tiempo, no sólo de calidad, sino en cantidad.

En la vida de los infantes (y de los adultos) la calidad no suple la cantidad, son elementos diferentes, no intercambiables e insustituibles en su formación; sobre todo la emocional y espiritual.

Ser madre va más allá de dar a luz, implica la formación del niño.

Ejercer tu maternidad no te hace menos 'exitosa', al contrario, Dios no te ve sólo como un canal para traer un bebé más al mundo, ha puesto en tus manos una vida ¡Dios te ha confiado una vida! ¡Qué honor!

Insisto, si Dios te ha dado el privilegio de ser madre, también te dio la responsabilidad de formar y cuidar a tu hijo. Recuerda que todo privilegio, trae consigo responsabilidades.

La responsabilidad de cuidarlo y formarlo es tuya, no de su abuela, no de una nana, no de una guardería.

No es mi intención poner carga extra a las madres solas que se ven en la necesidad de trabajar largas jornadas para sostener a su familia, son casos especiales con ausencia de figura paterna y asumen la provisión como parte de su responsabilidad; con el tiempo, sus hijos serán capaces de valorar ese valiente esfuerzo que han hecho para sacarlos adelante. Eso sí, las animo a que pidan a Dios y procuren un trabajo que puedan realizar desde su casa.

A quienes sí me estoy dirigiendo al escribir esto es a las madres que están ante la decisión de aceptar la responsabilidad que Dios les ha dado al ser madres o dejarla en manos de terceros porque no están dispuestas a renunciar temporalmente a alguna actividad que les da satisfacción pero que les resta tiempo con sus pequeños, aun cuando no dependen económicamente de ella.

Si puedes elegir, por favor, decide obedecer a Dios aunque tu presupuesto se vea afectado por un tiempo al tener sólo el ingreso de tu esposo en casa. Vale la pena el sacrificio material y temporal por resultados que trascienden a eternidad.

Excusas puede haber muchas, pero no son razones para darle prioridad a otras actividades; en la mayoría de los casos éstas sólo reflejan egoísmo: más dinero, desarrollo profesional, distracción, etc. ¿Le dirías a tu hijo que valoras más éstas cosas que a él? ¿Qué lo material es más importante que la familia? En realidad, ese es el mensaje que estarías mandando si decides trabajar fuera de casa en lugar de dedicarte al cuidado de tu familia.

Da a tu hijo el lugar que Dios dice que debe tener: Después de Dios y de tu esposo. Nuestro Señor es fiel y recompensará tu obediencia, la bendición será mayor que el conservar un estatus o ciertas comodidades.

El Dr. J. Dobson lo describe así: “Teniendo a Dios como modelo, podemos entender por qué el amor sin actos que le correspondan no puede satisfacer las necesidades profundas de nuestros hijos. Hemos de poner en orden lo principal separándolo de los secundario y eliminar algunas actividades que privan a nuestros hijos de nuestra compañía amorosa que les es tan esencial.”

El Dr. Armand Nicholais, profesor de la escuela de medicina de Harvard, menciona como causa número uno de deficiencias en el carácter y de conflictos emocionales en los jóvenes, a que en su primera infancia, sus madres laboraron fuera del hogar. Él dice: “Mi experiencia clínica indica claramente que ninguna mujer con hijos pequeños puede hacer ambas cosas al mismo tiempo sin sacrificar ya sea la calidad de su trabajo o la calidad del cuidado de su hijo.”

Hay hermosas recompensas si decides asumir el papel que Dios te dio como madre, menciono sólo tres:

1. El gozo de ver los resultados de la formación de tu hijo. Pr 23:24-25.

2. La unión que tendrá contigo. Los primeros dos años son fundamentales en la creación de vínculos.

3. Glorificarás a Dios pues lo estarás obedeciendo. Tit 2:4-5.