25 de junio de 2010

HISTORIA DE LA MÚSICA (Los Siglos XV Y XVI)

(La música. Pedro de Berruguete)

El Renacimiento comprende los siglos XV y XVI. En él, los artistas abandonan las formas del gótico y se vuelven hacia el arte clásico.


Entonces, a la música de éste periodo la tendríamos que llamar “renacentista”, sin embargo, no sería el apelativo correcto, ya que a diferencia de otras artes, la música de éste tiempo no pretendió romper con la anterior tradición musical, tampoco intentó hacer renacer las formas musicales de la antigüedad.

Por supuesto hubo innovaciones que se deben mencionar, las cuales agradezco infinitamente pues de no haber sido así, la música en vez de un deleite para mí, sería a lo más, una materia escolar más para acreditar.

Como decía, hubo innovaciones como el predominio de la polifonía frente a la música monódica de la época medieval; la preferencia por los instrumentos de teclado y cuerda, como el órgano, el clavecín, el laúd y la vihuela; y que la música profana tuvo un auge, cabe destacar a la canción popular y al madrigal (de origen italiano, es un poema cantado con tema lírico-galante, o sea, amoroso).

Las formas musicales más difundidas fueron el motete, la misa, la canción polifónica y el villancico, que es una aportación española.

La reforma religiosa también se hizo presente en la música, los reformadores alemanes y del centro de Europa, le dieron gran importancia dentro de los actos de la iglesia. En sus cantos, lo importante era en texto y la sencillez, de modo que fueran asequibles a las masas.

La respuesta católica no se hizo esperar y, en el Concilio de Trento, se pretendió regular la música religiosa con formas en las que predominaba la austeridad y la gravedad.

También fue en el s. XVI cuando la música instrumental despertó interés entre los compositores y aparecieron las primeras grandes figuras de la tradición musical occidental:

Juan del Encina vivió entre s XV y XVI. Sus obras fueron de corte popular, villancicos y canciones pastoriles.

Cristóbal Morales (1500-1553) Fue director del coro de la catedral de Toledo y dominó la polifonía. Es reconocido como un maestro del contrapunto.

Antonio Cabezón (1510-1566) Fue músico de cámara de Carlos V y organista de Felipe II

Pier Luigi de Palestrina (1525-1594) Sin duda el compositor que más influyó en su época. Dominó el contrapunto como nadie en su tiempo.

Orlando Di Lasso (1532-1594) Fue uno de los grandes de la música flamenca cuya producción superó el millar de composiciones, destacando entre ellas sus madrigales.

Es en este periodo cuando Martín Lutero escribió su famoso himno "Castillo Fuerte" del que mis porciones favoritas son:

"Castillo fuerte es nuestro Dios,
defensa y buen escudo;
Con su poder nos librará
en este trance agudo...

Esa palabra del Señor,
que el mundo no apetece,
por el Espíritu de Dios
muy firme permanece.
Nos pueden despojar
de bienes y de hogar,
El cuerpo destruir,
mas siempre ha de existir
de Dios el Reino eterno."

18 de junio de 2010

PARA ELIMINAR MALOS OLORES EN LA NEVERA

(* La nevera.1968, Antonio López García)

Para eliminar olores desagradables de la nevera, primero debemos eliminar la fuente del mal olor: alimentos podridos o en descomposición.


Limpiar bien la nevera y congelador: Retirar las repisas y gavetas para lavarlas con agua caliente y detergente. Enjuagarlos con una solución desinfectante: 1 cucharada de cloro sin olor por galón de agua.

Lavar muy bien el interior con 2 cucharadas de bicarbonato disueltas en 1 litro de agua tibia. Enjuagar con la solución desinfectante y dejar que se seque con la puerta abierta 15-30 min.

Poner una lata o cualquier recipiente de ese tamaño, lleno de trozos de carbón vegetal para absorber el olor.

Para olores persistentes, después de desinfectar, usar una mezcla de partes iguales de agua y vinagre (El vinagre ataca el moho).

Después poner en el interior un frasco abierto de café de grano molido o una vaina de vainilla.

11 de junio de 2010

VINAGRETA BÁSICA

(* Naturaleza muerta con ensalada. Jean Édouard Vuillard. 1887. Impresionismo. Óleo sobe tela. 46x65cm. Musoe de Orsay. París.)

Las vinagretas van en función de la ensalada que acompañarán: a sabores suaves, una vinagreta de sabor delicado.

La proporción clásica para prepara la vinagreta es: una parte de vinagre y tres partes de aceite, claro que al final ésta puede variar según tu gusto y otros posibles ingredientes.

Para enriquecer el sabor de esta mezcla, darle un toque de sofisticación o simplemente por el gusto de variar, puedes añadirle hierbas como perejil, romero, orégano, laurel, o ajo, pimientos morrones finamente picados, nueces, incluso miel.

También puedes cambiar el resultado usando diferentes tipos de vinagre como el vinagre de vino tinto, de vino blanco, de jerez, o vinagre de frutas como de manzana o frambuesa.

Para darle un giro total al sabor, remplaza el vinagre con vino o el aceite con yogurt.

Si vas a usar sal, es importante que la añadas al inicio, pues de otro modo se perderá su sabor.

Recuerda añadir la vinagreta hasta el momento de servir para evitar que el ácido del vinagre la marchite.


Vinagreta básica:


Ingredientes:

• 3 dientes de ajo
• 9 cucharadas de aceite de oliva
• 3 cucharadas de vinagre
• 1 cucharada de perejil finamente picado
• Sal al gusto


Preparación:
1. En el mortero pon los dientes de ajo y la sal, machaca hasta formar una pasta.
2. Pon en un recipiente la mezcla anterior y poco a poco vierte el vinagre y luego el aceite.
3. Añade el perejil y mezcla hasta incorporal bien los ingredientes.

4 de junio de 2010

GOZO

(* A la Verbena. José Mongrell)

"Mas en fruto del Espíritu es... gozo" Gálatas 5:22

Vivo en una ciudad con clima demasiado caliente en verano, y el calor y yo no nos llevamos bien; en varias formas el calor extremo y continuo afecta mi salud.

Debo de confesar que cuando recién nos mudamos – en plena canícula- pasé los primeros días llorando y anhelando regresar a nuestro anterior lugar de residencia, al que me había adaptado maravillosamente; sin embargo, mi llanto no podía durar mucho: tenía que hacer de la casa un hogar acogedor y funcional, estaba muy ocupada desempacando y acomodando; además, procuraba que para cuando llegara mi marido no hubiera rastro de lágrimas en mi cara, lo malo es que ya no había lágrimas, pero tampoco había una sonrisa.

No tardé en darme cuenta de mi estado: sentía compasión de mí misma.

Mi amado estaba lidiando fuera de casa para adaptarse lo más rápido y mejor posible a su nuevo ambiente laboral, nueva gente, nuevo sistema, y llegaba a casa a encontrarse con la cara larga de su mujer, quien se quejaba casi literalmente de todo.

Una tarde hizo un comentario gracioso del que no pude evitar reírme y ¿sabes? ¡Le encantó! Es decir, ¡Extrañaba mi risa! Fue entonces cuando me di cuenta que en esos días no había sonreído, y que de ser su “dulzura” me había convertido en una fuente de quejas por estar enfocada en cómo me incomodaban mis circunstancias.

En cuanto pude, corrí a mi sitio especial, un rinconcito en el que paso tiempo a solas con mi Señor y que fue de lo primero que establecí al mudarnos; estaba humillada y arrepentida por ser tan egoísta y malagradecida, y por haber permitido que mi tiempo de oración se tornara en un rápido monólogo de quejas y peticiones egoístas. Luego, le pedí perdón también a mi amado.

Perder el gozo es una señal de alarma en cuanto a nuestra relación con Dios.

Tener gozo es fundamental en nuestro andar cristiano. La Biblia nos enseña la importancia del gozo y los beneficios que éste trae como:

- Ayudar a nuestra salud Pr 17:22

- Darnos fortaleza Neh 8:10

- Nos hermosea Pr 15:13

Evidentemente no estoy hablando de la alegría que tenemos cuando todo marcha como queremos, ni de la simpleza que hace que riamos a carcajadas a la menor provocación; sino del fruto del Espíritu que se manifiesta cuando estamos en comunión con Él.

Querida amiga, que no te pase como me pasó a mí, que olvidé que la fuente de nuestro gozo no son las circunstancias, es Dios mismo.

En cuanto notemos que hemos perdido el gozo examinémonos y arrepintámonos, acudamos al trono de gracia para que en la comunión estrecha con nuestro amado Padre celestial encontremos el gozo que necesitamos.

Es importante que el gozo del Señor se vea en nosotras a pesar de nuestras circunstancias porque eso glorifica a Dios, como leí o escuché en algún lugar: "El gozo es la prueba de que Dios puede satisfacer plenamente el corazón humano".