9 de abril de 2010

AFECTO EN FAMILIA

(* El duque de Osuna y sus hijos. Francisco de Goya y Lucientes 1788)

Encontré unas notas que tomé hace tiempo al leer un libro acerca de la familia(1),  me parecieron interesantes y por eso las quiero compartir contigo:


El amor a Dios nos pone en contacto con la fuente y el modelo del Amor. Nos capacita para poder amar.

"El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros". 1 Juan 4:8-11.

Es sobre la base del amor a Dios que se edifica el genuino afecto familiar. No es el amor que cada integrante de la familia sabe que debe tener por los demás miembros, se trata del gusto genuino que sienten los unos por los otros.

Pequeños actos de deferencia y amabilidad, inspiran y acrecientan este afecto: ayudar en las labores del hogar, cumplir las promesas, pedir perdón, mostrar respeto, cariñitos y abrazos frecuentes.

El amor que sentimos unos por otros en la familia se debe de expresar, los niños deben de poder percibir el amor entre los padres. El mensaje que los padres deben transmitir es: “Te amo, pero amo más a tu padre/madre y tú eres resultado de ese amor”.

Estar seguros de la existencia de ese amor afectuoso entre sus padres ayuda a los niños a desarrollar lazos afectivos y les brinda estabilidad y seguridad. Como beneficio adicional, ver ese ejemplo los anima a amar del mismo modo.

Hablar la verdad en amor también es esencial para desarrollar el afecto, pero este tema lo abordaré más tarde en la sección del matrimonio.

(1) Kent y Barbara Hughes, Las disciplinas de una familia piadosa

No hay comentarios: