12 de febrero de 2010

AMOR INCONDICIONAL

(Los enamorados. 1923, Picasso)

He estado pensando en lo maravillosos del amor de Dios por nosotros específicamente por cuanto “siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. No nos amó porque primero nos comenzamos a portar bien, Él nos amó sin que hubiéramos hecho algo para merecerlo.

Esa es la clase de amor necesaria en el matrimonio. Cualquier otro aprecio se quedará corto y será insuficiente tarde o temprano.

Por ejemplo, si un esposa ama a su esposo porque él es __________ (pon la cualidad que quieras), ¡Qué tentación cuando entre en escena alguien superior en esa área! En cambio, si lo ama sin que él haya hecho algo para ganarse su amor, ella le está dando amor verdadero, sin condiciones ni requisitos.

Esta clase de amor (sin condiciones) es el amor que se describe en 1 Corintios 13:4-8. 

No es un amor ciego, pues está consciente de las faltas en la otra persona pero, a pesar de eso, la ama sin pedir nada a cambio. Como este amor no depende de la persona que lo recibe, tampoco está en su mano el que termine.

¡Qué maravillosa bendición saberse amado de esta manera!

Un amor incondicional de esta clase no es un sentimiento o un proceso hormonal, que surge de la nada y así también se puede evaporar.

Esta clase de amor es el resultado de la obra de Dios en nuestra vida.

Sólo podemos dar esta clase de amor cuando andamos en el Espíritu, pues ese amor es el fruto del Espíritu en nosotros (Gálatas 5:22). Por eso Jesús pudo mandar a sus discípulos amarse de esta manera. 


Hermana, tú y yo deseamos obedecer a nuestro Padre celestial, y algo que nos manda es amar a nuestro esposo (Tito 2:4), esto no será algo que podamos lograr mediante nuestro propio esfuerzo, pero podemos confiar en que será parte de Su hermosa obra en nosotras conforme lo conocemos y obedecemos.

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