8 de enero de 2010

LA IMPORTANCIA DEL PERDÓN (parte 2)


(El abrazo. Steinlen)

Continuemos hablando del perdón.



Perdonar no es un sentimiento, no depende de tu estado de ánimo, es un acto de voluntad.

Perdonar no es indiferencia, tampoco fingir que nada pasó, no resuelve nada, además hay ocasiones en que las consecuencias no las decidimos nosotros, como cuando al ofenderte la persona infringe la ley, tu perdón es en el área personal, pero sus acciones tienen consecuencias legales que no te corresponde a ti juzgar.

Perdonar es la disposición de borrar la ofensa de los pensamientos y de las palabras.

Esto es, no recordar deliberadamente la falta, por tanto, no hablar nunca más de ella ni usarla en contra de la persona ya perdonada. 

Piensa en cómo Dios te ha perdonado, así debe ser nuestro perdón hacia quien nos ofende. 

Como vimos en la primera parte de este tema, Dios nos ordena perdonar, y como sus hijas contamos con Su gracia que nos capacita para obedecerlo. Podemos perdonar porque Dios nos perdonó.

Cuando perdonas eres la primera beneficiada pues el perdón te libra del orgullo, restaura relaciones y al dejar la amargura y la autocompasión, vuelve el gozo... y eso ¡hasta es bueno para tu salud!



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