19 de febrero de 2010

DISCIPLINA CRISTIANA


(*Girl. Bourguereau)




La disciplina piadosa es parte del proceso de santificación de Dios en nosotros, esta disciplina busca la gloria de Dios y no la propia. Y es la gracia de Dios la que nos anima y nos da la capacidad para disciplinarnos. 

Vemos un ejemplo de la obra de la gracia en la vida de Pablo en 1 Corintios 15:10.

También es Pablo quien, hablando de preceptos puestos por hombres, como “no manipules, no gustes, no toques”, nos dice que “Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato con el cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”. Colosenses 2:23.

La disciplina NO produce en nosotras la santidad que nos aparta de los impulsos de la carne, eso sólo lo puede hacer Dios. Es el Espíritu de Dios en nosotras quien nos da el poder para actuar, poder para “hacer morir lo terrenal” en nosotras y “no satisfacer la carne”.

Así que, para ser libres de la servidumbre a los apetitos carnales, dejemos de intentar disciplinarnos en nuestras fuerzas y acudamos a Dios; estrechemos nuestra relación con Él, crezcamos en Su conocimiento.

Estudiemos la Palabra de Dios para obedecerla es fundamental, pues al hacerlo tendremos una vida espiritual madura,  sin caer en ascetismo ni en religiosidad farisaica. El resultado de nuestra obediencia a Dios será la conformación interior a la imagen de Cristo.

Leamos y meditemos en el Salmo 119, pues en ese pasaje vemos las maravillas de la Palabra de Dios y cómo obra en nuestra vida

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