18 de diciembre de 2009

ALIMENTACIÓN DE LOS NIÑOS EN INVIERNO

(Entre Navidad y Año Nuevo. Carl Larsson, 1896)

Para ayudar al sistema inmunológico de los niños, debemos cuidar su alimentación, dando una adecuada cantidad de frutas y verduras (ricas en vitaminas) y procurando que tengan actividad física y descanso suficientes.

Podríamos pensar que si hace frío hay que consumir más calorías para que el cuerpo regule la temperatura. Pero lo cierto es que en invierno los niños son más sedentarios, por lo que un aumento en las calorías sería perjudicial. "No se debería aumentar la cantidad de comida, lo que sí se puede es variar la forma en que se da, prefiriendo lo caliente, ya que aumenta la temperatura corporal", explica Ximena Raimann, pediatra especialista en nutrición.

Es necesario recibir todos los grupos de alimentos para tener una alimentación equilibrada con el aporte de vitaminas y minerales. En el caso de los cítricos, son buenos porque son ricos en vitamina C, aunque se discute si previenen el resfriado.

Por el frío y la oscuridad de la mañana, los niños retrasan la salida de la cama y toman un desayuno pobre. Los padres deben asegurar que éste sea completo: 1 lácteo, pan o cereal y fruta o jugo de fruta.

En invierno se tiende a cocinar menos saludable, como frituras, y postres de leche en vez de frutas. Es responsabilidad de los padres cambiar eso.

“Cuanto más sano pueda mantener su cuerpo, mejor podrá luchar contra las enfermedades a las que usted puede estar expuesto,” dice Ann Twiner, agente de Extensión del área salud en Sunflower.

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