25 de septiembre de 2009

CUIDADO DE LAS MANOS.

(Mujer con abanico. Picasso, 1905)

Con nuestras manos expresamos muchas cosas: ternura y amor cuando acariciamos, alegría y emoción al aplaudir comprensión y solidaridad al apretar otras entre ellas, y hay quien como yo, no puede platicar sin moverlas. Confieso que ya hace bastante tiempo que no me ocupo de ellas pero he decidido que ya es hora de volverlo a hacer. Quisiera compartir unos consejos que encontré para mantenerlas bellas.


Cuidado cotidiano

Al lavar la loza, ropa y usar algún producto químico, usa guantes. Puede ser molesto pero con el tiempo te acostumbrarás.

Es muy importante secarte bien las manos y aplicarte una buena crema humectante después.

Usa guantes al conducir tu automóvil para evitar exponerlas al sol, en veranos puedes encontrar guantes ligeros de algodón que te servirán bien. La mayoría de manchas que aparecen con la edad (llamadas Fleur de pantheón)son por exposición al sol.

Ejercicios

Después de hacer cualquier actividad que ejercite los tendones, haga mover los dedos o caliente las manos (escribir en el teclado, hornear, etc.) cuida de no exponerlas al frío.

El calentamiento que nos ponían en la escuela de hacer círculos con las muñecas.

Unas cinco veces al día, abre y cierra los puños con fuerza por algunos minutos.

Presiona desde la punta de los dedos hacia la palma.

Exfoliantes

Sirven para quitarnos células muertas y mantener unas manos suaves y de aspecto saludable.

La receta más fácil que conozco es mezclar una cucharadita de azúcar por cinco de tu crema de preferencia. Masajea tus manos con la mezcla y luego enjuaga con agua tibia. Sécalas bien y aplica tu crema hidratante favorita.

Combina harina de maíz y agua de rosas para formar una pasta, frótala y enjuaga. Sigue los dos últimos pasos de la receta anterior.

Suavizantes
La mezcla en partes iguales de agua de rosas con glicerina suaviza las manos.

11 de septiembre de 2009

LA CEBOLLA

(Vendedora veneciana de cebollas. John Singer Sargent)

La cebolla morada tiene un sabor mucho más suave que la blanca, pero si esta última es la que necesitas, puedes elegir una de tamaño grande con la capa externa de color marrón pues suelen tener el sabor menos fuerte.


La cebolla blanca cruda puede tener un sabor (y olor) muy fuerte que al menos a mí no me agrada mucho, para suavizar ese sabor, ¡desflémala! Es un procedimiento muy simple: Déjala en agua con sal dentro del refrigerador toda la noche, al día siguiente enjuágala con agua fría antes de usarla para que siga crujiente.


Si quieres obtener su jugo, pon la ralladura de la cebolla en una coladera y déjala escurrir.

4 de septiembre de 2009

EL ORDEN

(*El descanso dominical. 1900, Carl Larsson)

Durante mi infancia, mi mamá, después de lograr que yo la obedeciera en limpiar mi cuarto, intentó que lo mantuviera así por lo menos quince días… y no lo logró; pasando una semana - o menos-, mis libros estaban por todas partes y por todos lados había recortes de artículos, fotografías, notas, y quién sabe cuántas cosas más del asunto de mi interés en ese momento; por supuesto, lo que menos me importaba era guardar mi cepillo o mis zapatos en su lugar y ¿para qué hacer la cama si en la noche la iba a deshacer? Recuerdo un tiempo en que opté por dormir sobre las cobijas para no perder tiempo tendiendo mi cama por la mañana.

No es de extrañarse que años después a mi madre casi le diera “el soponcio” al ver a su hija convertida en una amante del orden. 

¿Qué me hizo cambiar? Todo lo bueno en nosotras viene de Dios, así que no les va a sorprender mi respuesta: Lo que pasó fue que el Espíritu Santo me redarguyó en esta área un día que leí 1 Co. 14:33, 40, entonces entendí que no era que mi mamá no tuviera algo mejor que hacer que vigilarme y reprenderme, sino que ella sabía que era bueno para mí ser ordenada.

Sé que no soy la única a quien Dios le ha permitido ver su deficiencia en ésta área, así que quisiera compartir algunas actividades que me han ayudado en el proceso de ser más ordenada, creo que son prácticas y espero puedan ser de utilidad.

Hay una actividad que ha marcado una gran diferencia en mi vida y es planificar. Por ejemplo:

 Hacer un horario realista, ¡ni se me ocurre poner que voy a hacer ejercicio a las 5:00 de la mañana! A esa hora ni siquiera escucharía el despertador; en cambio, sé que puedo comenzar mi día sin ningún problema a las 8:00. Definitivamente hago mejor uso de mi tiempo al planear de antemano mi semana.

* Hacer un menú mensual también me ha ayudado a dejar malos hábitos, ya que comencé a preparar platillos más saludables, pude hacer una lista para hacer las compras y al no comprar de más no sólo ahorré dinero, también se reflejó en mi peso, pues no había golosinas en casa para comer entre comidas.

* No acumular. Solía guardar todo tipo de “recuerditos”,  esto me impedía tener un lugar para cada cosa y hacía más complicado mantener todo limpio y en buen estado. Poco a poco, con el ejemplo de mujeres experimentadas en esta área, he aprendido otras maneras de conservar recuerdos que van desde llevar un diario hasta tomar una foto del arreglo floral que me regalaron para así tener una imagen de tan bonito detalle son tener que conservar las rosas secas que acumulan tanto polvo.  

Otro consejo que me ha ayudado a no acumular: “Si no lo has usado en seis meses, no lo necesitas.”

¿Sabes? Mantener el hogar en orden nos permite ahorrar tiempo, energía y dinero

Por ejemplo, una mujer ordenada no tiene que ponerse a buscar entre un montón de papeles aquél donde apuntó ese dato que le urge encontrar; hacer el aseo es fácil y no le toma tanto tiempo, porque no tiene tanto que andar por toda la casa recogiendo las cosas que están fuera de su lugar además de limpiar; las cosas se mantienen en buen estado, y la ayuda doméstica, aunque siempre es bienvenida, no es necesaria, por lo que se puede recortar del presupuesto si se requiere.

En resumen, el orden permite tener más recursos para dar a Dios y los demás.

En la Biblia podemos ver el orden como parte del carácter de Dios, el relato de la creación es una muestra, esto es admirable e inspirador. 

No nos desanimemos ni desmayemos, hay hábitos que no se cambian de un día para otro, pero recordemos que Él es quien obra en nosotras el querer como el hacer, para su beneplácito (Fil. 2:3).

Por último, quisiera compartir una nota cuyo autor desconozco pero que habla del tema:

"El orden tiene tres ventajas: ayuda a la memoria, ahorra tiempo y conserva las cosas.
El desorden tiene tres inconvenientes: el tedio, la impaciencia y la pérdida de tiempo.
El orden necesita tres servidores: la voluntad, la atención y la dirección.
El desorden tienen tres normas: la precipitación, la pereza y el aturdimiento."