28 de agosto de 2009

LA ETIQUETA NO LO ES TODO

(Cena a la luz de la lámpara. 1899 Felix Vallotton)

Me entristeció la escena:

Un niño le preguntó a su madre porqué una niña en la mesa de enfrente hablaba con comida en la boca, su madre le respondió con un notable gesto de superioridad “Porque sus papás no la han educado bien.” Lo siguiente que hizo el niño fue mirar con desdén a la niña, que ahora consideraba como inferior.

Queridas amigas, el propósito de las buenas maneras no es menospreciar a otros. La esencia de los buenos modales es mostrar respeto por los sentimientos y las necesidades de los demás. Hacemos a un lado el egoísmo y mostramos cortesía. Es una de las maneras más prácticas y cotidianas de practicar lo que dice Pablo en Filipenses 2:4-5.

No basta que los niños sepan todas las reglas de etiqueta, también es necesario enseñarles a ser humildes, amables y bondadosos.

Estos son tres puntos que nos pueden ayudar a lograr esta enseñanza integral.

1. Enseñarles que ellos no son el centro del universo. Dios sí.

2. Predicar con el ejemplo. No les podemos enseñar a ser educados y corteses cuando nosotros somos rudos y los avergonzamos al corregirlos.

3. Ayudarlos a entender que si bien el desarrollo de buenos modales y cortesía requiere de compromiso y disciplina de nuestra parte, también trae como consecuencia satisfacciones como el ser útiles y apreciados.

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