29 de mayo de 2009

LOS NIÑOS Y LAS FINANZAS

( Ochenta billetes, Warhol)


Una de tantas áreas que admiro de mi esposo es su disciplina en cuanto a las finanzas. En mis años de casada no he sabido lo que es preocuparme por exceso de gastos ni por deudas. Ahora bien, el buen manejo de las finanzas no fue algo que comenzó a practicar al día siguiente de casarnos, ha sido un hábito desarrollando por años, de hecho, desde su infancia. Por ejemplo, mis suegros tenían la buena costumbre de darles a sus hijos cierta cantidad semanal, y mi esposo dividía lo que se iba a gastar en siete montoncitos de monedas, uno para cada día de la semana.

Como adultos, sabemos que no es fácil desarrollar hábitos financieros saludables si no hemos tenido esa disciplina anteriormente. Por ello, es importante enseñarles a los niños a ser disciplinados en cuanto a sus finanzas.


1. Disciplina para DAR.
"Al Señor presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho se lo volverá a pagar." Pr. 19:17.

Una parte de lo recibido se da para el Señor, pero es importante también apartar para dar al necesitado.

Una manera en que pueden comenzar a aprender a dar es desprendiéndose de juguetes y ropa que ya no usan y están en buen estado para llevárselos a un niño pobre.

Un beneficio adicional a la satisfacción de dar viene al contrastar las condiciones de vida propias con las de la gente necesitada. Es una gran oportunidad de enseñarles gratitud por las bendiciones que tienen.

2. Disciplina para TRABAJAR.
"El que labra su tierra se saciará de pan, pero el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza." Pr. 28:19.

Es necesario que los niños comprendan que el dinero es fruto de un esfuerzo. El trabajo es una bendición, es un medio que Dios usa para proveernos materialmente y una oportunidad para ser luz. Los niños deben aprender a ver el esfuerzo como algo bueno que trae una recompensa.

3. Disciplina para GASTAR sabiamente
“… Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.” Pr. 31:16.

En medio de una sociedad consumista que nos enseña a obtener lo que queremos cuando lo queremos, debemos enseñar a los niños a diferenciar un gusto de una necesidad, y que a veces hay que esperar para obtener lo que queremos. No se deben de conceder los caprichos por más conmovedor que sea el puchero, y mucho menos ceder ante un berrinche.

Los niños necesitan aprender a no gastar más de lo que tienen, pues esa costumbre los llevará más adelante en su vida a endeudarse.

Un gasto sabio puede verse más bien como una inversión.

Se debe de comprar lo necesario, y así habrá la oportunidad de comprar para satisfacer un deseo no esencial, pero no se debe de gastar todo en esto último. Deben de aprender a decir SUFICIENTE, NO MÁS.

4. Disciplina para AHORRAR
“…El hombre insensato todo lo disipa” Pr. 21:20.

Se pueden hacer dos fondos de ahorro. El primero, será una inversión a largo plazo. El otro será un incentivo, algo que permitirá que los niños vean resultados del ahorro a corto plazo. Por ejemplo, si el niño quiere una bicicleta o actualizar un juego electrónico, aunque tengas la posibilidad, no siempre se lo compres, ayúdalo a ahorrar para comprarlo; que aparte un porcentaje del dinero que recibe. Recuerda que estarás desarrollando una disciplina que le será de beneficio toda su vida.

Si el niño ve en casa una sabia actitud hacia el dinero y su administración, será más fácil que aprenda los principios anteriores.

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