22 de mayo de 2009

EGIPTO

(Pirámide de Keops)

Egipto se desarrolló en una estrecha franja a las orillas del Nilo. No fue un país de grandes urbes, sino una especie de enorme aldea a las orillas del río.

La base de su economía fue la agricultura pues las crecidas del río hacían de sus riberas tierra fértil.

Todo lo que había en Egipto era propiedad del faraón, quien era una especie de dios viviente. Legislaba y también comandaba el ejército. Por debajo de él estaban los altos funcionarios y los sacerdotes, luego los grandes terratenientes, los escribas o administradores, después, los artesanos, asalariados y pequeños propietarios y por último, los esclavos.

Los egipcios eran muy apegados a la tradición, no propiciaban los cambios ni siquiera en el arte. En tres mil años de historia, sólo tuvieron una reforma religiosa importante (con Amenofis IV). Al estudiar este aspecto de su mentalidad podemos entender mejor tanto la formación y transformación de Moisés como la dimensión que tuvo la liberación del pueblo de Israel de su yugo. Éxodo 1-14
Los egipcios fueron politeístas, con Ra, como dios principal. Cada provincia o nomo tenía su dios que solía estar representado por animales o plantas. Cuando el faraón establecía una nueva capital, surgía una nueva divinidad a la que se le añadía el nombre de Ra; las variaciones no implicaban la eliminación de dioses anteriores.

Los egipcios creían en una vida después de la muerte, semejante a la terrenal en la que intervenían el Ba y el Ka. El Ba abandonaba el cuerpo tras la muerte pero volvía a él en la noche, y el Ka era algo así como la parte responsable de la inmortalidad y su morada. Para poder establecer un vínculo con el Ba y el Ka, era indispensable mantener el cuerpo físico en buen estado. En "el Libro de los muertos" encontramos una serie de instrucciones para después de la muerte y para enfrentar el juicio de Osiris. Esta concepción de una vida de ultratumba, hizo que los egipcios se preocuparan por sus tumbas, en particular por la del faraón ya que una tumba digna del dios-faraón aseguraba el renacer del dios. Con el tiempo, el complejo proceso para alcanzar vida después de la muerte se simplificó a que todo hombre al morir se transformaba en Osiris.

La ciencia en el pueblo egipcio se limitó casi en su totalidad a dar solución a problemas frecuentes. Elaboró una numeración que tenía signos separados para las unidades y para cada potencia de 10 hasta un millón, es decir, desconocían el cero. Sus conocimientos de astronomía también estuvieron relacionados con problemas prácticos, dividieron el año en doce meses de treinta días obteniendo un año de 360 días que comenzaba cuando al Nilo comenzaba a crecer, añadían 5 días de fiesta.

Las técnicas de momificación supusieron un mayor conocimiento del cuerpo humano que debió repercutir en prácticas quirúrgicas. La práctica médica estaba ligada a ceremonias mágicas.

La escritura era en un inicio pictográfica (a cada cosa le correspondía un jeroglífico) pero debido a la limitación de este sistema se fue transformando en silábica. Los signos eran difíciles de trazar por lo que utilizaron formas más simplificadas, a esta escritura se le llamó hierática, con el tiempo, ésta se estilizaría aún más dando lugar a la escritura demótica. La escritura jeroglífica fue descifrada por Champollion, gracias a un triple texto encontrado por los soldados de Napoleón en 1799 en la ciudad de Rosetta. La “piedra de Rosetta” contenía el mismo texto escritura jeroglífica, demótica y en griego.

Desarrollaron en el arte ideas de belleza y grandiosidad reservadas para lo relacionado a la muerte o los dioses.

La arquitectura se manifestó principalmente con tumbas y templos con total ausencia del arco.

Las pirámides fueron las construcciones más llamativas, las primeras eran escalonadas y alcanzaron su máxima perfección durante la IV dinastía con el conjunto de Gizeh, la mayor de ellas es la de Keops cuya base cuadrada tiene 230 m de lado y 146.5 m de altura.

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