24 de abril de 2009

CON RELACIÓN A "BUENOS MODALES"

("Charra salamantina con su hijo". S. XIX, Dionisio Fierros.)

Recibí varios mensajes a raíz de la última publicación dedicada a los modales de los niños a la mesa; al leerlos, me pude dar cuenta de la preocupación de las madres por el comportamiento en sociedad de sus hijos.


Estos son comentarios sobre algunos de los puntos en los que me pidieron ahondar. Son muy generales pero creo que resumen el contenido de mis contestaciones particulares.

  • El ejemplo es lo más importante. Si en la casa se usa "con permiso" cotidianamente, no habrá necesidad de insistir en su importancia. Los buenos modales deben ser rutinarios en el hogar.
  • Tacto. Los niños son honestos pero necesitan aprender a tener tacto. Esto les puede llevar tiempo pero si los estamos instruyendo en la piedad, debemos enseñarles lo poderosas que son las palabras y que éstas (o la manera en que se dicen) pueden lastimar o insultar a las personas.
  • Lo principal es edificar el carácter de los niños. Los buenos modales no deben ser algo superficial sino la manifestación exterior de un rasgo de carácter cristiano, por ejemplo: "Por favor" y "gracias" demuestran gratitud.
  • Los pequeños son muy fáciles de influir. Ten cuidado de lo que ven y oyen. Algunos de los programas o películas "para niños", celebran o hacen parecer graciosas acciones groseras. Cuida lo que entra en la mente y el corazón de tu hijo.
  • Si el niño no tiene buen comportamiento en casa, no esperes que lo tenga afuera.
  • No sometas al niño a situaciones extremas. Pretender que se mantenga sentado sin interrumpir por horas mientras mamá platica y él no tiene actividades para entretenerse, resulta estresante hasta para un adulto.
  • Puedes enseñar al niño a estar tranquilo por un largo periodo implementando esta rutina en casa. Comienza por enseñarle a entretenerse solo por dos minutos o lo que le sea posible y ve aumentando el tiempo poco a poco hasta que se haya desarrollado esa capacidad en él. Cuando salgas, podrá entretenerse con sus juguetes (los que sean prácticos para llevar) o crayolas y papel.

Los puntos anteriores requieren constancia, disciplina y buen carácter de tu parte. Dios te ha dado la responsabilidad y la capacidad para educar a tu hijo, es tu decisión.

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