13 de marzo de 2009

UNA MUJER EJEMPLAR


(A la caída de la tarde. Tomás García Sampedro)
¡Cuán grande alientoes ver la obra de Dios en la vida de una persona! Especialmente de un ser amado.


Hace poco tuve la oportunidad de ver cómo Dios ha obrado en una vida de tal manera que se ha convertido en una mujer ejemplar, no porque ya sea perfecta, sino porque reconoce que no lo es y mantiene una actitud humilde y enseñable que le permite crecer día a día.

Estuvo de visita en la casa y pasamos horas hablando: hablábamos al arreglarnos, al preparar los alimentos, durante la comida, mientras yo conducía y por la noche antes de dormir. No faltará quien, al saber que somos mujeres, dirá que es algo normal, pero no era vana palabrería, lo que hacía diferente estas pláticas era que edificaban, era una conversación en la que pude aprender mucho de una mente renovada, una vida transformada, es decir, de la obra del Espíritu Santo en la vida de alguien.

Con su ejemplo retó mi vida a no conformarme, a buscar crecer en el conocimiento de Dios, y a nunca creerme una obra terminada; me inspiró para procurar los dos atributos con los que Jesús se describió a sí mismo: mansedumbre y humildad.

Para los que no sepan de quién hablo he aquí una descripción:

Sobre todas las cosas ama a Dios.

 Obedece lo que dice a Palabra.
Fielmente examina todo y retiene lo bueno.
Inteligencia, conocimiento y sabiduría busca cada día.
A veces tropieza pero sigue adelante, más fortalecida cada vez.

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