24 de octubre de 2008

UNIDAD AL CRIAR A LOS HIJOS (PARTE 1)

(* La familia Mellerio, 1897 Maurice Denis)

Los hijos pueden ser una fuerza que una al matrimonio o la cuña que lo separe.

En primer lugar, puede haber diferencias en cuanto al si tener hijos o no; cuándo tenerlos; cuántos hijos tener y tal vez la que más causa conflicto: la forma en la que se deben criar.

Muchas parejas no tienen una respuesta a preguntas tan básicas como: ¿Por qué queremos hijos? ¿Cuáles debieran ser nuestras metas para nuestros hijos? ¿Por qué hacemos lo que hacemos con respecto a ellos? Y como resultado, se encuentran sin acuerdos en cuanto a metas, planes, normas y estrategias que los guíen en la crianza de los hijos y eso los lleva a obrar según el criterio y creencia individual.

Veamos lo que dice la Palabra de Dios en cuanto a la crianza de los hijos.

"Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en disciplina y amonestación del Señor" Efesios 6:4.


A. LA VOLUNTAD DE DIOS ES QUE LOS PADRES "CRIEN" A LOS HIJOS.

En otras palabras "que se ocupen activamente para lograr que sus hijos lleguen a ser lo que Dios desea que sean". Para eso los siguientes conceptos nos pueden ayudar:

I.- LA BIBLIA ES LA REGLA A SEGUIR

En Éxodo 20:12; Proverbios 1:8 y 6:20 así como en 1Timoteo 5:10 se dice claramente que es tarea de ambos, padre y madre, el criar a los hijos; si bien la madre suele pasar más tiempo con ellos, el padre no le debe transferir la total responsabilidad.

En 1Timoteo 3:4,5,12, se designa al padre como la cabeza del hogar. Es una gran responsabilidad pues como tal debe
  • Conocer las habilidades, recursos y necesidades de los miembros bajo su autoridad.
  • Alentar, dirigir y utilizar los recursos a su disposición para llevar a cabo el propósito de Dios para sus hijos.
  • Ver que la obra se lleve a cabo y para ello acepta toda la ayuda posible.
Esto no desplaza a su esposa. El rol de madre es sumamente importante y por eso él debe saber delegar su autoridad en ella y darle libertad para expresar su creatividad. Debe ponderarla ante sus hijos como alguien a quien honrar, respetar y obedecer.

Son un equipo. Él es el líder del equipo, y como tal el responsable. El vivir bajo este concepto trae seguridad, armonía, estabilidad y unidad.

II.- LOS HIJOS NO LLEGAN A SER AUTOMÁTICAMENTE LO QUE DIOS QUIERE QUE SEAN.

No se pueden criar a sí mismos-Efesios 6:4; Proverbios 22:15.

Mientras los hijos estén bajo tu cuidado tendrás la responsabilidad de criarlos con constancia y persistencia.

La represión es casi tan peligrosa como la total permisividad. Se debe permitir que el hijo cometa errores y fallas sin rechazarlo y restarle valor. Sin embargo las faltas serias no pueden ignorarse. En forma y momento adecuados, debe ser corregido y ayudado a mejorar.

III.- LOS HIJOS SE DEBEN CRIAR PARA SER VERDADEROS DISCÍPULOS DE JESUCRISTO.

Stg. 1:21-25; Sal. 1:1-3; 119:9,11,105. Los hijos deben guiarse a Jesucristo para su salvación, pero aquí no se termina el camino. El destino es la madurez en Cristo. No sólo para que conozcan la verdad sino que la cumplan; no sólo conocer lo correcto sino hacerlo.

"Nuestra meta debe ser llevar a nuestros hijos al punto en que son disciplinados en el camino del Señor de modo que sus actitudes y patrones de vida reflejen la imagen de Cristo".


Mateo 28:19,20 no dice solamente "id y hacer simpatizantes" o "enseñándoles a conocer todas las cosas que les he mandado" sino "enseñándoles que guarden (obedezcan, practiquen) todas las cosas que les he mandado". Los hijos deben criarce para obedecer la verdad.

Se debe prepararlos para "dejar el nido". "Nuestra meta debe ser conducir a los hijos al punto que puedan tomar decisiones inteligentes y bíblicas por sí mismos y no depender de nosotros para su guía."

Notas de nuestro primer curso de matrimonios basado en el libro de Wayne Mack "Fortaleciendo el Matrimonio.

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