17 de octubre de 2008

UNIDAD SEXUAL

(El Beso,1908 Klimt)

“La relación sexual es más que un acto físico; es un símbolo de una relación espiritual y la expresión de la completa unidad de dos personas en amor conyugal”. Dwight Harvey.


La verdadera dignidad del sexo yace en su habilidad para realzar esta unidad. Es más que un acto físico, es un acto de compartir, de comunión, de entrega total.

Algunas razones para que esto no sea así y haya problemas en ésta área pueden ser:

* Culpas no resueltas. Ro. 2:15. Tenemos una conciencia que nos recuerda nuestra desobediencia, por ello es necesario al arrepentirse confesar el pecado delante de Dios y guiados por el Espíritu Santo, cambiar actitudes. 1Jn. 1:7,9; 2Co.3:17,18.

* El problema básico del hombre es su posición ante Dios, no las dificultades para adaptarse a su cónyuge. La necesidad más grande del hombre es reconciliarse con Dios mediante la fe en Jesucristo. Si bien la satisfacción sexual no debe ser nunca el propósito por el que se busque esta reconciliación, sí es uno de los beneficios adicionales que obtiene un cristiano redimido por Cristo y regenerado por el Espíritu Santo pues es libre de culpa y del poder del pecado. En ocasiones cuando la pareja corrige su relación con Dios, la relación entre ellos también se corrige.

* Muchas veces, los problemas sexuales en el matrimonio en realidad no son sexuales. Los problemas sexuales pueden ser la luz roja que indica una falta de amor bíblico en ese matrimonio. "Conflictos sobre dinero o religión, negligencia o descortesía con el tiempo tendrán un efecto adverso sobre la armonía sexual." James Peterson (citado por Dwith Harvey S. en Después de decir sí, acepto, p.228). 


Cuando el marido y la esposa cumplen con amor sus roles bíblicos, la mayoría de sus problemas sexuales se disiparán.

"Por ejemplo, un esposo que no ama a su mujer en la forma bíblica, es desconsiderado, irritable, inconstante, contencioso, como resultado, sus acciones pesan sobre su mujer. Ella se siente herida, despreciada, no amada. Estas cosas son como maletas que ella carga todo el tiempo, especialmente en la cama. Cuando participan del acto sexual, ambos saben que faltó algo, la razón es que han tratado de tener relaciones íntimas en una cama donde hay un montón de maletas entre los dos. ¿Cómo se resuelve? Quitando las maletas, resolviendo los otros problemas es muy probable que los sexuales se corrijan." Dr. Jay Adams.


* Ignorancia o mala información. Se debe procurar estar bien informado de la anatomía física de la pareja y de la diferencia de temperamento entre el hombre y la mujer.

La mayoría de los hombres se excitan rápida y fácilmente y por lo general por lo que ven. Suelen desear las relaciones sexuales con más frecuencia que ellas y no son por ello “pervertidos sexuales”. La esposa no debe negarse a su esposo a no ser por mutuo acuerdo.

Por lo general las mujeres no se excitan tan fácilmente como los hombres. Las palabras tiernas, consideración, amor genuino, ternura, son un excelente preámbulo para que ella disfrute de las relaciones sexuales. Si un esposo quiere que su esposa disfrute de hacer el amor, tendrá que resistir la tentación de apurarse, e interesarse en satisfacer las necesidades de ella, es decir, negarse a sí mismo.

El tratar a su esposa con amor debe ser un acto constante pues si es sólo en determinados momentos, tendrá como resultado una esposa que se siente usada y duda de su amor. 


Es responsabilidad del marido ejercer autocontrol y pensar en la condición de su esposa y sus deseos así como es responsabilidad de la esposa procurar ser sensible a las necesidades y deseos sexuales de su marido.


* A veces también hay ignorancia en cuanto a lo que Dios establece con respecto al tema, por ello mencionaré cinco principios referentes a las relaciones sexuales basados en 1 Corintios 7:1-6.

1. Las relaciones sexuales matrimoniales son santas y buenas. He 13:4. El placer en las relaciones sexuales no está prohibido sino se da por sentado. Pr. 5:18; Cantares.


2. El placer sexual debe regularse por el principio clave de que la sexualidad no existe para el placer de uno mismo sino el de su compañero (los derechos del cuerpo se entregan al cónyuge en el matrimonio).
3. Las relaciones sexuales han de ser regulares y continuas. Ambos deben proveer satisfacción adecuada para evitar la tentación de buscar satisfacción en otra parte. Cada uno debe proveer la satisfacción sexual que le corresponde al esposo o esposa cuando sea necesario. Teniendo en cuenta que el deseo sexual nunca debe ser gobernado por lascivia.


4. No debe haber condicionamientos. No hay derecho a usar un “Lo haré si tú…”


5. Las relaciones sexuales son iguales y recíprocas. Los derechos del matrimonio involucran responsabilidad mutua. La iniciación, la estimulación y la participación del acto sexual son la responsabilidad de ambos.

Apuntes de nuestro primer curso de matrimonios basado en el libro de Wayne Mack "Fortaleciendo el Matrimonio".

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