12 de diciembre de 2008

LOS PIES

(El pie de Gala, 1973 Salvador Dalí)
Cuando hablamos de cuidar nuestro cuerpo, no debemos olvidar nuestros pies. ¿Quién no ha sentido cansancio y dolor después de un día usando unos estrechos zapatos de tacón alto?… eso sí, ¡lucían divinos! O ¿Quién no disfruta de remojar sus pies en agua con sal al final del día? Una sugerencia: añade unas cuantas gotas de limón o 1 cucharada de romero al agua.

Hay diferentes maneras de masajear los pies, te presento dos opciones:

1. Cómodamente sentada, rueda una botella con la planta del pie.
2. Frota los dedos de tus pies con los pulgares de tus manos. Después con el puño cerrado y usando los nudillos, da un masaje circular a la planta del pie. Por último, aprieta un pie con las dos manos por unos segundos, libera y luego vuelve a presionar, puedes repetirlo durante varios minutos.

En lo personal, cuando no tengo el producto comercial que acostumbro para masajear mis pies o simplemente quiero cambiar, me encanta usar una mezcla de ½ cucharada de menta en 1 cucharada de glicerina. Es refrescante y suavizante.

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