30 de enero de 2009

CONFIANZA

(Jeune fille à la fénetre. Balthus)



"Esto sé, que Dios está por mí." Salmo 56:9b.


He esperado en un café a una buena amiga por hora y media; he esperado en una fila dos horas para realizar un engorroso trámite burocrático; he esperado en la sala de urgencias de un hospital lo que me pareció una eternidad. 

No, no es la espera lo que me parece difícil, es la incertidumbre.


"¿Qué pasará?" "¿Me concederá Dios esta petición?" Hay muchas cosas que pueden inquietarme, hacerme caer en ansiedad; pero ante esas circunstancias lo que debo hacer es confiar en Dios.

Ahora bien, confiar en Dios, no tiene nada que ver con la emoción que siento después de escuchar mis alabanzas favoritas, tampoco con el asombro al oír lo que Dios ha hecho en la vida de alguien más; todo eso es bueno, pero lo que nos permite tener verdadera confianza en Dios es CONOCERLO.

Y es que nadie en su sano juicio le confiaría algo de valor a un desconocido, independientemente de la condición social, raza, género, edad, gustos o circunstancias de éste. Lo que nos hace confiar en una persona es el saber que es digna de esa confianza, y lo que la hace digna, es su carácter.

El carácter de Dios es tal, que mientras más estudio Sus atributos, medito en ellos, y los compruebo en el día a día, más crece mi confianza en Él.

No importa lo que venga, sé que Él es santo, justo, bueno, misericordioso, soberano… para mí Él es suficiente.

1 comentario:

Berenice S. dijo...

Dulce, tu sabiduría es un don muy grande de Dios. Gracias a Él por todo lo que te permite entender y a tí por compartirlo. 1Tes.5:11
Ciertamente ninguno que confie en Dios será confundido. Job 11:17-18