19 de septiembre de 2008

RESPONSABILIDADES DE LA ESPOSA

(Pastora con su rebaño. Millet)

La mayoría de nosotros llegamos al matrimonio con grandes expectativas. Los problemas surgen cuando no conducimos nuestra vida de acuerdo a la Palabra de Dios.

"Cuando dos personas conocen, aceptan, y cumplen las diferentes pero complementarias responsabilidades enseñadas en la Palabra de Dios, se estimula la unidad en el matrimonio.

Como esposas cristianas tenemos dos responsabilidades importantísimas:

1) SOMETERNOS A NUESTROS ESPOSO

"La sumisión no es sólo una indicación para las mujeres. Es aplicable a todo creyente" (Efesios 5:21; Filipenses 2:3; 1Pedro 5:5), pero en esta ocasión veremos lo referente a la esposa. 

Una responsabilidad de la esposa es la sumisión, como tal, no es algo que el esposo deba conseguir haciendo uso de cualquier tipo de violencia.

Sumisión no significa que la esposa sea una esclava o un objeto de adorno que no desarrolla su potencial, por el contrario: "Es compañera de quipo luchando bajo la dirección de su esposo para el bien de la familia".


No es cuestión de no ser capaz de ser líder, es cuestión de orden. 

* La sumisión es cuestión de actitud, no sólo de acciones. La actitud de la esposa al someterse ha de ser alegre pues sabe que está haciendo la voluntad de Dios (Salmo 40:7,8; Colosenses 3:18).

* La sumisión es extensiva, no ilimitada. La autoridad del esposo ha sido delegada por Dios y existe un principio que habla de obedecer a Dios antes que a los hombre, es decir, no se debe de obedecer al esposo cuando éste ordena hacer algo que Dios prohibe. 


* La sumisión debe ser continua. Es un estilo de vida. 1 Pedro 3:1.

* La sumisión es un mandamiento, no una opción. No depende de mis circunstancias o de qué tan buen hombre sea mi esposo. Negarse a someterse a su esposo es rebelión contra Dios mismo. Como esposas, debemos considerar el someternos a nuestros esposos como un acto de obediencia a Dios. "Pablo declaró: Quiero que sepan que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo (1 Corintios 11:3). Por supuesto que esto no implica que Cristo es inferior, más bien enseña que hay una división de tareas y responsabilidades".


Hay que notar que en Efesios en 5:22 Pablo escribe a mujeres que han creído en la salvación por fe en Jesucristo y en cuyos corazones habita y obra el Espíritu Santo, pues tratar de guardar el mandato de someternos a nuestros esposos "como al Señor" basadas en nuestro esfuerzo, resultaría una carga muy difícil, por no decir imposible, de llevar.



2) SER AYUDA IDÓNEA DE NUESTRO ESPOSO
Es nuestra otra responsabilidad pero ¿cómo podemos serlo?


No significa olvidarse de todo y centrarse exclusivamente en su esposo. Más bien quiere decir que él es su ministerio primordial, por lo que jamás hará algo “en detrimento de su esposo".

Algunas ideas de cómo podemos ayudarlo son: 

*Haciendo del hogar un refugio, un lugar de solaz, esto implica, entre otras muchas cosas, el tener un hogar ordenado para que sea cómodo y agradable pero no convertirlo en un aparador donde nada se pueda tocar.

*Estimulando una buena conversación. La esposa sabia además de abrir la boca con prudencia y sabiduría, también sabe escuchar.

*Teniendo una buena actitud. Por ejemplo, una actitud de agradecimiento puede estimular al esposo a esforzarse y ser merecedor de ella.

*Siendo confiable. Esto trae descanso al corazón del esposo.

*Cooperando con él para el bienestar del hogar. Una de las maneras de lograr esto es administrando bien los recursos, no desperdiciando.

*Estando de su lado. Apoyando sus proyectos y decisiones. No minando su autoridad ante otras personas.

La lista sería muy larga. Cada una de nosotras podemos añadir nuevas y creativas formas para ser ayuda idónea de nuestro esposo, dándole “bien y no mal todos los días de su vida” Proverbios 31:12.

Apuntes del curso para matrimonios basado en el libro "Forataleciendo el matrimonio" por Wayne Mack.

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