5 de septiembre de 2008

EL MOMENTO MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA

(El libro de ilustraciones, 1895 Renoir)

Allí estaba yo, abrumada por la convicción de mi pecado.

Estaba leyendo la carta de Pablo a los Romanos. Leí toda la carta, y aunque no entendí muchos conceptos, de algo estaba segura: Jesucristo podía salvarme, pero ¿cómo?
Subrayé, bueno, más bien rayé con plumón morado en mi primera Biblia los versículos que me daban alguna esperanza: Rom. 5:1, 8 y 10:9 - No, no noté el 6:23-, y el domingo siguiente tuve la conversación más importante de mi vida con mis maestros de escuela dominical, Paty y Toño.

Me hablaron del pecado y me mostraron que según la justicia de Dios mis buenas obras no eran suficientes para salvarme, ¡entonces, tuvo sentido por primera vez para mí el mensaje de la cruz! Se aseguraron de que entendiera la salvación por gracia mediante la fe y lo que era el arrepentimiento. Me preguntaron si lo entendía y lo creía, dije un ¡SÍ! No sólo salido de mis labios sino de lo profundo de mi corazón y clamé a Dios que me salvara. Fue el inicio de una nueva vida.

Hoy, mientras buscaba entre cosas aún empacadas, vi esa pequeña y rayada Biblia y le di infinitas gracias a Dios por la bendición de haber crecido en un hogar donde tuve temprano y continuo acceso a Su Palabra, y también por mis maestros de escuela dominical, que no tuvieron en poco mi juventud y tuvieron la sabiduría y la paciencia para explicar a una niña de 9 años el Evangelio.

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